La conferencia de Jesús Palacios titulada Adopciones que fracasan: los datos y sus implicaciones para la práctica profesional forma parte de las Jornadas Abandono, Adopción y Riesgo, organizada por la Asociación de Familias Adoptantes de Aragón Afada

En este post os ofrecemos un resumen de esta conferencia, en la parte inferior podéis ver el VÍDEO(a partir 13:12 min.).

“Aunque trabajemos en adopciones fracasadas es importante señalar que la mayoría de las adopciones no fracasan”, hace hincapié Jesús Palacios antes de presentar algunos de los datos del estudio sobre casos de ruptura detectados en Andalucía en la década de 2003-2012.

adopciones truncadas

En primer lugar, antes de profundizar en los factores y causas que pueden desencadenar la ruptura familiar, hay que distinguir entre tres tipos de estabilidad en la adopción que deben estar claras porque a veces se producen rupturas en algunos de estos aspectos pero no en los otros: jurídica, una vez que el niño o niña es adoptado el vínculo jurídico permanece; residencial,  el niño o niña continúa viviendo con los padres adoptivos, y , por último, estabilidad relacional, cuando las relaciones entre adoptantes y adoptados son buenas.

Adopciones inestables

Cuando hablamos de adopciones inestables, algunas de las cuales pueden acabar en adopciones fracasadas, estamos hablando de situaciones que pueden ocurrir o bien en la fase previa a la formalización de la adopción, durante el acogimiento preadoptivo, o  una vez que la adopción se ha formalizado jurídicamente.

En este caso puede producirse una salida temporal de la familia adoptiva, el niños o la niña pasa a acogimiento residencial con vista a una futura reunificación con la familia adoptiva. Hay adopciones inestables en las cuales no se va a producir la ruptura de la estabilidad jurídica, los niños y niñas van a seguir jurídicamente como hijos  o hijas de sus padres adoptivos pero en realidad la convivencia está rota, el chico o la chica vive en un internado o con familiares, pero se ha roto el vínculo residencial porque probablemente se ha roto el vínculo relacional.

Adopciones oficialmente fracasadas
En las adopciones que oficialmente van a constar como fracasadas se produce una vuelta al sistema de protección y el niño o la niña queda de nuevo en condición de adoptabilidad. Esto significa que cuando hablamos de adopciones fracasadas estamos hablando de una parte pequeña de las situaciones conflictivas que son bastante más amplias.

El número de las adopciones que fracasan representa una parte pequeña, en primer lugar porque muchas de ellas las desconocemos, forma parte de la vida privada de las familias, a no ser que se hayan formalizado. Hay otras situaciones de más o menos inestabilidad en las relaciones y esta este otro porcentaje más o menos pequeño conocidos en los cuales se producen fracasos.
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Cuántas adopciones fracasan

Los datos conocidos son sólo una pequeña parte de la realidad existente, pero no sabemos cuánto representan. Las investigaciones muestran una gran discrepancia, existen porcentajes muy diferentes dependiendo de lo que esté estudiando porque cada investigación debe ser contextualizada: en qué tipo de adopción, está estudiando, en edades y con qué características.

Los datos numéricos que en Andalucía hablan de entorno a 1,5% de rupturas, de fracaso, se deben tener en cuenta con mucha cautela. Es decir, 1 de cada 66 adopciones fracasa.

Los casos de grave riesgo, situaciones familiares que estaban evolucionando con muy grandes dificultades, casos que habían estado en terapia al menos durante un año, y que a juicio de los los terapeutas la adopción estaba rota o a punto de romperse o en una situación de muy grave crisis. Con esta información el porcentaje de fracaso en adopción subió hasta un 4,5% en Andalucía. En este caso,  1 de cada 22 adopciones entra en situación de grave riesgo.

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Por qué fracasan las adopciones

Lo fracasos no se producen como consecuencia de un problema, de una causa, sino que se producen como consecuencia de una acumulación de factores de riesgo que pertenecen a tres ámbitos diferentes:

  • Factores de riesgo en el adoptado o la adoptada
  • Factores de riesgo en los adoptantes, en la familia adoptiva
  • Factores de riesgo en las intervenciones profesionales

Ninguno de los factores de riesgo de manera aislada es suficiente para explicar el fracaso en las adopciones.

Lo que acaba llevando al fracaso es la acumulación crítica de varios de estos factores de riesgo, cuando se suman, se alinean negativamente  los factores en los adoptados, en los adoptantes y en las intervenciones profesionales.

Factores de riesgo en el adoptado o adoptada

El factor de riesgo que aparece como número uno en todas las investigaciones es la edad más elevada en la llegada, la edad más tardía en el momento de la adopción. Una edad más tardía significa una adversidad mayor, más acumulada, un chico o chica que ha sufrido más que ha tenido experiencias de adversidad acumuladas mayores.

La gran mayoría de las adopciones de niños y niñas mayores no fracasan.

Los datos en Andalucía indican que el 92% de las adopciones de niños y niñas con 6 o más años en el momento de la llegada y el 88% de las adopciones de niños y niñas con 10 años o más en el momento de la llegada son adopciones estables, adopciones que no fracasan.

La edad promedio en la que se produce la ruptura, la salida de los adoptados de la familia es entorno a los 13-14 años. No es que los problema aparezcan en esta franja de edad, sino que los problemas que no se han ido resolviendo van acumulándose y al inicio de la adolescencia acaben dando lugar a una situación más insostenible.

Las rupturas no se producen como consecuencia de crisis pasajeras, se producen después de unos cuanto años de convivencia y después de intentos por parte de las familias para resolverlos problemas. No son consecuencias de una crisis puntual sino de mucha adversidad, conflictividad acumuladada en el interior de la familia.

El factor de riesgo número 2 de las rupturas en adopción tiene relación con problemas de comportamiento y emocionales.

En la gran parte de los casos el problema número uno tiene que ver con las conductas agresivas graves dificultades en la relación. Altos niveles de violencia física que se dan en el interior de estas familias,  de los adoptantes a los adoptados y de los adoptados a los adoptantes, de los hermanos cuando hay más de un hijo en la familia.

En Andalucía entorno a 50% o 60% de los caso que terminan en fracasos han vivido estas experiencias,  dato coincidente con la investigación en Reino Unido que habla de un 50%, 60% de violencia en el interior de estas familias que terminan en fracaso.

De los problemas emocionales, sin duda los de apego, vinculación, destacan como los más importantes.

El apego es una realidad que circula en dos direcciones aunque lo incluya en los factores de riesgo de los adoptados, no es un problema de apego del adoptado, es problema en la relación , en la vinculación, donde adoptados y adoptantes han contribuido.

En Andalucía en  dos de cada tres fracasos hay problemas de apego, problemas de vinculación que tienden a darse desde el comienzo de la convivencia. Son problemas de aparición temprana que se van acumulando y se van acentuando con el tiempo, acaban a los 13 años en ruptura pero han ido gestándose desde edades muy temprana, a veces desde la llegada.

Factores de riesgo en los adoptantes

En primer lugar  los factores de riesgo están en relación a las motivaciones de los adoptantes, cuando la motivación para adoptar estaba muy centrada en las necesidades adultas (necesitamos ampliar nuestra familia, necesitamos ser padres, necesitamos dar amor.. ) y menos pendiente de las necesidades de los niños en el momento de la adopción, pero también a lo largo de su vida.

Las expectativas no realistas por parte de los adoptantes, con una idealización del niño o niña adoptado o con una idealización de las capacidades parentales como adoptantes, es otro de los factores de riesgo de ruptura en la adopción.  A veces alimentada por una pobre información sobre las características del niños o niña en el momento de la adopción, o bien por que no se tiene o por que no se da de una manera clara, que ayude a entender lo que significa.

Los factores de riesgo están en relación a las motivaciones  y a las expectativas no realista de los adoptantes.

Otro problema que presentan las familias con grandes dificultades es su incapacidad para ir readaptando su visión del niño o niña a medida que va llegando nueva información  y de ir adaptándose a las nuevas necesidades que han ido apareciendo.

Otra de las características de los adoptantes cuyas adopciones terminan en fracaso es que son padres y madres que tienen capacidades parentales muy limitadas, no saben afrontar bien los problemas.

La falta de apoyo social y la escasa inclinación de esta familias para pedir ayuda pronto es otra de las características que encontramos con frecuencia entre los factores de riesgo.

Factores de riesgo en las intervenciones profesionales

Uno de los problemas que encontramos con frecuencia en preadopción son valoraciones de idoneidad muy superficiales. Nuestros modelos de valoración de idoneidad y de preparación para la adopción se desarrollaron para un tipo de adopción que no es el tipo de adopción que estamos haciendo en la actualidad. Nuestros programas para la preparación de la adopción y nuestros criterios para la idoneidad están hechos pensando en niños y niñas fundamentalmente pequeños y sin grandes dificultades.  

La realidad de la adopción es que los niños y niñas son cada vez mayores y tienen cada vez más dificultades y cada vez somos más conscientes del riesgo, por lo tanto no podemos seguir usando modelos de intervención profesional que están basados en el tipo de adopciones que hacíamos hace quince años.

Errores en la asignación… a veces existe una excesiva distancia entre el proyecto de adopción de los adoptantes y la adopción que acaban haciendo al final.

El tema de la comunicación a los adoptantes sobre las características del adoptado es escasa. No se trata solo de dar una información sino de explicar qué puede significar ciertas experiencias que niños y niñas han tenido antes de la adopción a nivel emocional, conductual, evolutivo, cognitivo y educativo.

Con frecuencia los adoptantes cuyas adopciones fracasan se sienten engañados por el sistema, por los profesionales,

Ausencia o insuficiencia de servicios postadopción y actuaciones poco frecuentes que se limitan a los períodos iniciales después de la llegada.

A veces los marcados obligatoriamente por los países de orígenes, con mucha frecuencia con una gran discontinuidad de profesionales, de modo que cada vez que una familia recibe atención ve a un profesional distinto.

Con mucha frecuencia estas familias buscan ayuda muy tarde, cuando todo lo que se puede hacer es intentar que la separación sea lo menos traumática posible.

Otra de las características de los servicios de postadopción y de la ayuda que ofrecen es la enorme distancia que hay entre la magnitud de los problemas y el tipo de ayuda que se ofrece a estas familias.

Hay una disparidad extraordinaria entre la cantidad y significado de los problemas que estas familias tienen y el tipo de ayuda que reciben. Esa ayuda está centrada con mucha frecuencia en darles buenos consejos, palabras de apoyo. Superficialidad en un apoyo que no va al fondo de las cuestiones.

Intervenciones que fracasan, una de las causas recurrentes es que el enfoque se centra en manejar los problemas de conductas, que es el emergente ( la agresividad, la impulsividad, los problemas en la escuela…..).

La orientación terapéutica fundamental es intentar resolver los problemas de conducta como si eso fuera todo el problema, o como si fuera lo fundamental del problema.

Ausencia o insuficiencia de servicios postadopción
Escasa o inadecuada detección de problemas iniciales
Seguimientos infrecuentes
Seguimientos muy superficiales basados en impresiones, con falta de instrumentos de diagnóstico, de fundamentación.
Buenos consejos como única intervención
Falta de conocimiento de competencias clínica en adopción

Medidas de prevención

Los esfuerzos dedicados a la preservación familiar, a la reunificación familiar, que debe intentarse en todo, tienen que poner el foco fundamental en  en la importancia del tiempo para el niño o la niña y , por tanto, la reducción de los tiempos de espera dentro del Sistema de Protección:

  • Mejorar los protocolos haciéndolos más sensibles y poniéndolos a la altura de la realidad actual de la adopción.
  • Necesitamos también una mejor formación de profesionales del Sistema de Protección y de los equipos de profesionales de Salud Mental, así como de la Educación.
  • Aumentar la detección temprana de los problemas y ofrecer más continuidad y mejor calidad en los seguimientos.
  • Apoyos proactivos a las familias que tienen dificultad para pedir ayuda. Particularmente cuando tienen serias dificultades y piensan que van a se le va a culpabilizar o le van a retirar al niño o niña.
  • Se necesita una red terapéutica alrededor del niño o la niña, donde estén implicadas todas las personas significativas en su vida.
  • Aumentar la competencia clínica para trabajar con familias adoptivas.

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