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‘Sé mi familia. Cuento contigo’

cuentocontigo

‘La consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, Rocío Ruiz, ha presentado esta mañana en Sevilla la campaña sobre acogimiento familiar ‘Sé mi familia. Cuento contigo’ para fomentar el acogimiento familiar en Andalucía en colaboración con la asociación Aproni.

Una campaña que trata de concienciar a la sociedad de lo importante que es ofrecer un hogar temporal a los niños, niñas y adolescentes que viven en centros residenciales en la Comunidad  andaluza.

En Andalucía hay casi 2.000 niños, niñas y adolescentes que esperan una familia infórmate en el:
☎️ 900 87 82 81
o en www.acogimientofamiliarandalucia.com

Beatriz Janin: La adopción y sus avatares

adopcion

Patologizar a niños y niñas adoptados sin tener en cuenta sus historias previas es uno de los prejuicios y falsas creencias que Beatriz Janin, profesora de Psicología clínica con niños y adolescentes en diferentes universidades y centros de salud, intentó derribar en el seminario La adopción y sus avatares: familias, niños y adolescentes que impartió a profesionales de Atención Primaria, unidades de Salud Mental Infanto –Juvenil, del ámbito Educativo y de Servicios Sociales que intervienen con niños, niñas y familias de adopción y acogimiento, el pasado 11 de febrero en la Escuela Andaluza de Salud Pública. A continuación os presentamos algunas de la ideas centrales de su conferencia a través de textos y vídeos que recogen parte de su intervención en directo.

 

Fantasías y temores

Para pensar en la adopción hay que analizar qué es lo que le viene pasando a ese niño o niña, qué le está ocurriendo, pero también el contexto, a la familia adoptante.

Muchas veces durante el proceso de adopción, mientras se espera, hay fantasías en la familia adoptiva que marcan su encuentro con ese hijo o hija. Ese niño o niña llega con una historia previa, aunque sea muy pequeña, y se integra en una familia que tiene también una historia previa en relación al deseo de tener un hijo o hija.


Temores a perderlo/a, a que elija a otros; a que repita la historia de su familia biológica, a que se sienta siempre un extraño/a.
Fantasía de que tenemos que salvar al niño o la niña, de apropiación, de sacrificio

 

Cortes que dejan marcas

Aunque ese niño o niña no haya sufrido maltrato ha tenido cortes en su vida que afecta a la representación de sí, se supone habiendo sido rechazado o abandonado. Esto es un golpe narcisista que deberá salvar a partir de nuevos vínculos. La madre y el padre adoptivo debe reconocerle su historia previa pero a la vez tendrá que ir incorporando la historia de su nueva familia.


Han sufrido un golpe narcisista, alguien no los quiso, se suponen rechazados, abandonados

 

Identificaciones

El no tener la misma carga genética lleva a que la pertenencia a la familia adoptiva se deba construir exclusivamente en base al discurso. Es decir, es en el discurso de los otros donde el niño y la niña tiene que aparecer como integrante de la familia.
Los niños y niñas adoptados vienen con un cúmulo de identificaciones, con aquello que los otros le han devuelto de sí y con cómo los otros eran. El que haya alguien que lo mire de otra manera, le puede cambiar al niño o niña la imagen que tienen de sí mismo. La madre y el padre adoptivo debe reconocerle su historia previa pero a la vez tendrá que ir incorporando la historia de su nueva familia, en este sentido la elaboración de diferencias y la construcción de vínculos hay que ir dándolas a partir del lenguaje y los afectos.


No es lo biológico lo que marca sino las identificaciones con la imagen que el semejante propone y con la imagen que el semejante tienen de sí mismo. Solo a través del lenguaje y los afectos se construye el vínculo

 

Armando y construyendo historias

No hay que no abrumar al hijo e hija adoptado con explicaciones sobre sus orígenes pero a la vez no puede haber ocultamiento. Estos niños y niñas vivieron en instituciones, a veces en una familia de acogida, hubo cortes existenciales y necesitan rearmar esa historia y transformarla en una historia propia.

Es muy importante dar tiempo al niño o niña que debe hacer un trabajo de elaboración, sin confundir sufrimiento psíquico con patología de por vida, acompañarlo y ayudarlo a elaborar desencuentros pasados para ir construyendo nuevos encuentros.

En relación a los padres y madres adoptantes hay que escucharlos, acompañarlos en los duelos, hablar de las fantasías previas a la adopción y del temor al futuro del niño o niña.


El abandono como fantasía: el temor a la repetición de la historia; búsqueda de certezas por parte del hijo o hija adoptado; ataque al vínculo como reproducción de historias vividas

 

La adolescencia

La adolescencia implica una nueva reestructuración psíquica, es un momento difícil en el que recuperar la historia de vida es fundamental y en el que se tejen nuevas historias, pero hay veces que los padres y madres confunden las dificultades propias de la adolescencia con las de la adopción. Los y las adolescentes se tienen que separar de los padres y madres, el problema está en que para los padres y madres adoptivos sentir que el hijo o hija se quiere separar es como si se quebrarse el vínculo. Además en la adolescencia se van a incrementar las preguntas acerca del origen y la sexualidad y la idea de reproducción cobran una nueva importancia y esto también hay que tenerlo en cuenta.


Se confunde las dificultades propias de la adolescencia con las de la adopción

 

Patologización de la adopción

Muchas veces se supone que un niños o niña adoptado va a tener problemas de aprendizaje, no por su historia previa, sino por una especie de herencia negativa.

Las dificultades reales de aprendizaje pueden aparecer cuando hay preguntas prohibidas y el niño o niña adoptado siente que puede dañar a su familia adoptiva, cuando existen obstáculos para hacer preguntas por no saber si hay respuestas o porque el niño o niña puede quedar identificado con los padres biológicos a los que se supone con problemas.


Lo más importante para aprender es sostener preguntas, lo que mueve el aprendizaje es el deseo de saber

Jesús Palacios: Adopciones que fracasan

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La conferencia de Jesús Palacios titulada Adopciones que fracasan: los datos y sus implicaciones para la práctica profesional forma parte de las Jornadas Abandono, Adopción y Riesgo, organizada por la Asociación de Familias Adoptantes de Aragón Afada

En este post os ofrecemos un resumen de esta conferencia, en la parte inferior podéis ver el VÍDEO(a partir 13:12 min.).

“Aunque trabajemos en adopciones fracasadas es importante señalar que la mayoría de las adopciones no fracasan”, hace hincapié Jesús Palacios antes de presentar algunos de los datos del estudio sobre casos de ruptura detectados en Andalucía en la década de 2003-2012.

adopciones truncadas

En primer lugar, antes de profundizar en los factores y causas que pueden desencadenar la ruptura familiar, hay que distinguir entre tres tipos de estabilidad en la adopción que deben estar claras porque a veces se producen rupturas en algunos de estos aspectos pero no en los otros: jurídica, una vez que el niño o niña es adoptado el vínculo jurídico permanece; residencial,  el niño o niña continúa viviendo con los padres adoptivos, y , por último, estabilidad relacional, cuando las relaciones entre adoptantes y adoptados son buenas.

Adopciones inestables

Cuando hablamos de adopciones inestables, algunas de las cuales pueden acabar en adopciones fracasadas, estamos hablando de situaciones que pueden ocurrir o bien en la fase previa a la formalización de la adopción, durante el acogimiento preadoptivo, o  una vez que la adopción se ha formalizado jurídicamente.

En este caso puede producirse una salida temporal de la familia adoptiva, el niños o la niña pasa a acogimiento residencial con vista a una futura reunificación con la familia adoptiva. Hay adopciones inestables en las cuales no se va a producir la ruptura de la estabilidad jurídica, los niños y niñas van a seguir jurídicamente como hijos  o hijas de sus padres adoptivos pero en realidad la convivencia está rota, el chico o la chica vive en un internado o con familiares, pero se ha roto el vínculo residencial porque probablemente se ha roto el vínculo relacional.

Adopciones oficialmente fracasadas
En las adopciones que oficialmente van a constar como fracasadas se produce una vuelta al sistema de protección y el niño o la niña queda de nuevo en condición de adoptabilidad. Esto significa que cuando hablamos de adopciones fracasadas estamos hablando de una parte pequeña de las situaciones conflictivas que son bastante más amplias.

El número de las adopciones que fracasan representa una parte pequeña, en primer lugar porque muchas de ellas las desconocemos, forma parte de la vida privada de las familias, a no ser que se hayan formalizado. Hay otras situaciones de más o menos inestabilidad en las relaciones y esta este otro porcentaje más o menos pequeño conocidos en los cuales se producen fracasos.
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Cuántas adopciones fracasan

Los datos conocidos son sólo una pequeña parte de la realidad existente, pero no sabemos cuánto representan. Las investigaciones muestran una gran discrepancia, existen porcentajes muy diferentes dependiendo de lo que esté estudiando porque cada investigación debe ser contextualizada: en qué tipo de adopción, está estudiando, en edades y con qué características.

Los datos numéricos que en Andalucía hablan de entorno a 1,5% de rupturas, de fracaso, se deben tener en cuenta con mucha cautela. Es decir, 1 de cada 66 adopciones fracasa.

Los casos de grave riesgo, situaciones familiares que estaban evolucionando con muy grandes dificultades, casos que habían estado en terapia al menos durante un año, y que a juicio de los los terapeutas la adopción estaba rota o a punto de romperse o en una situación de muy grave crisis. Con esta información el porcentaje de fracaso en adopción subió hasta un 4,5% en Andalucía. En este caso,  1 de cada 22 adopciones entra en situación de grave riesgo.

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Por qué fracasan las adopciones

Lo fracasos no se producen como consecuencia de un problema, de una causa, sino que se producen como consecuencia de una acumulación de factores de riesgo que pertenecen a tres ámbitos diferentes:

  • Factores de riesgo en el adoptado o la adoptada
  • Factores de riesgo en los adoptantes, en la familia adoptiva
  • Factores de riesgo en las intervenciones profesionales

Ninguno de los factores de riesgo de manera aislada es suficiente para explicar el fracaso en las adopciones.

Lo que acaba llevando al fracaso es la acumulación crítica de varios de estos factores de riesgo, cuando se suman, se alinean negativamente  los factores en los adoptados, en los adoptantes y en las intervenciones profesionales.

Factores de riesgo en el adoptado o adoptada

El factor de riesgo que aparece como número uno en todas las investigaciones es la edad más elevada en la llegada, la edad más tardía en el momento de la adopción. Una edad más tardía significa una adversidad mayor, más acumulada, un chico o chica que ha sufrido más que ha tenido experiencias de adversidad acumuladas mayores.

La gran mayoría de las adopciones de niños y niñas mayores no fracasan.

Los datos en Andalucía indican que el 92% de las adopciones de niños y niñas con 6 o más años en el momento de la llegada y el 88% de las adopciones de niños y niñas con 10 años o más en el momento de la llegada son adopciones estables, adopciones que no fracasan.

La edad promedio en la que se produce la ruptura, la salida de los adoptados de la familia es entorno a los 13-14 años. No es que los problema aparezcan en esta franja de edad, sino que los problemas que no se han ido resolviendo van acumulándose y al inicio de la adolescencia acaben dando lugar a una situación más insostenible.

Las rupturas no se producen como consecuencia de crisis pasajeras, se producen después de unos cuanto años de convivencia y después de intentos por parte de las familias para resolverlos problemas. No son consecuencias de una crisis puntual sino de mucha adversidad, conflictividad acumuladada en el interior de la familia.

El factor de riesgo número 2 de las rupturas en adopción tiene relación con problemas de comportamiento y emocionales.

En la gran parte de los casos el problema número uno tiene que ver con las conductas agresivas graves dificultades en la relación. Altos niveles de violencia física que se dan en el interior de estas familias,  de los adoptantes a los adoptados y de los adoptados a los adoptantes, de los hermanos cuando hay más de un hijo en la familia.

En Andalucía entorno a 50% o 60% de los caso que terminan en fracasos han vivido estas experiencias,  dato coincidente con la investigación en Reino Unido que habla de un 50%, 60% de violencia en el interior de estas familias que terminan en fracaso.

De los problemas emocionales, sin duda los de apego, vinculación, destacan como los más importantes.

El apego es una realidad que circula en dos direcciones aunque lo incluya en los factores de riesgo de los adoptados, no es un problema de apego del adoptado, es problema en la relación , en la vinculación, donde adoptados y adoptantes han contribuido.

En Andalucía en  dos de cada tres fracasos hay problemas de apego, problemas de vinculación que tienden a darse desde el comienzo de la convivencia. Son problemas de aparición temprana que se van acumulando y se van acentuando con el tiempo, acaban a los 13 años en ruptura pero han ido gestándose desde edades muy temprana, a veces desde la llegada.

Factores de riesgo en los adoptantes

En primer lugar  los factores de riesgo están en relación a las motivaciones de los adoptantes, cuando la motivación para adoptar estaba muy centrada en las necesidades adultas (necesitamos ampliar nuestra familia, necesitamos ser padres, necesitamos dar amor.. ) y menos pendiente de las necesidades de los niños en el momento de la adopción, pero también a lo largo de su vida.

Las expectativas no realistas por parte de los adoptantes, con una idealización del niño o niña adoptado o con una idealización de las capacidades parentales como adoptantes, es otro de los factores de riesgo de ruptura en la adopción.  A veces alimentada por una pobre información sobre las características del niños o niña en el momento de la adopción, o bien por que no se tiene o por que no se da de una manera clara, que ayude a entender lo que significa.

Los factores de riesgo están en relación a las motivaciones  y a las expectativas no realista de los adoptantes.

Otro problema que presentan las familias con grandes dificultades es su incapacidad para ir readaptando su visión del niño o niña a medida que va llegando nueva información  y de ir adaptándose a las nuevas necesidades que han ido apareciendo.

Otra de las características de los adoptantes cuyas adopciones terminan en fracaso es que son padres y madres que tienen capacidades parentales muy limitadas, no saben afrontar bien los problemas.

La falta de apoyo social y la escasa inclinación de esta familias para pedir ayuda pronto es otra de las características que encontramos con frecuencia entre los factores de riesgo.

Factores de riesgo en las intervenciones profesionales

Uno de los problemas que encontramos con frecuencia en preadopción son valoraciones de idoneidad muy superficiales. Nuestros modelos de valoración de idoneidad y de preparación para la adopción se desarrollaron para un tipo de adopción que no es el tipo de adopción que estamos haciendo en la actualidad. Nuestros programas para la preparación de la adopción y nuestros criterios para la idoneidad están hechos pensando en niños y niñas fundamentalmente pequeños y sin grandes dificultades.  

La realidad de la adopción es que los niños y niñas son cada vez mayores y tienen cada vez más dificultades y cada vez somos más conscientes del riesgo, por lo tanto no podemos seguir usando modelos de intervención profesional que están basados en el tipo de adopciones que hacíamos hace quince años.

Errores en la asignación… a veces existe una excesiva distancia entre el proyecto de adopción de los adoptantes y la adopción que acaban haciendo al final.

El tema de la comunicación a los adoptantes sobre las características del adoptado es escasa. No se trata solo de dar una información sino de explicar qué puede significar ciertas experiencias que niños y niñas han tenido antes de la adopción a nivel emocional, conductual, evolutivo, cognitivo y educativo.

Con frecuencia los adoptantes cuyas adopciones fracasan se sienten engañados por el sistema, por los profesionales,

Ausencia o insuficiencia de servicios postadopción y actuaciones poco frecuentes que se limitan a los períodos iniciales después de la llegada.

A veces los marcados obligatoriamente por los países de orígenes, con mucha frecuencia con una gran discontinuidad de profesionales, de modo que cada vez que una familia recibe atención ve a un profesional distinto.

Con mucha frecuencia estas familias buscan ayuda muy tarde, cuando todo lo que se puede hacer es intentar que la separación sea lo menos traumática posible.

Otra de las características de los servicios de postadopción y de la ayuda que ofrecen es la enorme distancia que hay entre la magnitud de los problemas y el tipo de ayuda que se ofrece a estas familias.

Hay una disparidad extraordinaria entre la cantidad y significado de los problemas que estas familias tienen y el tipo de ayuda que reciben. Esa ayuda está centrada con mucha frecuencia en darles buenos consejos, palabras de apoyo. Superficialidad en un apoyo que no va al fondo de las cuestiones.

Intervenciones que fracasan, una de las causas recurrentes es que el enfoque se centra en manejar los problemas de conductas, que es el emergente ( la agresividad, la impulsividad, los problemas en la escuela…..).

La orientación terapéutica fundamental es intentar resolver los problemas de conducta como si eso fuera todo el problema, o como si fuera lo fundamental del problema.

Ausencia o insuficiencia de servicios postadopción
Escasa o inadecuada detección de problemas iniciales
Seguimientos infrecuentes
Seguimientos muy superficiales basados en impresiones, con falta de instrumentos de diagnóstico, de fundamentación.
Buenos consejos como única intervención
Falta de conocimiento de competencias clínica en adopción

Medidas de prevención

Los esfuerzos dedicados a la preservación familiar, a la reunificación familiar, que debe intentarse en todo, tienen que poner el foco fundamental en  en la importancia del tiempo para el niño o la niña y , por tanto, la reducción de los tiempos de espera dentro del Sistema de Protección:

  • Mejorar los protocolos haciéndolos más sensibles y poniéndolos a la altura de la realidad actual de la adopción.
  • Necesitamos también una mejor formación de profesionales del Sistema de Protección y de los equipos de profesionales de Salud Mental, así como de la Educación.
  • Aumentar la detección temprana de los problemas y ofrecer más continuidad y mejor calidad en los seguimientos.
  • Apoyos proactivos a las familias que tienen dificultad para pedir ayuda. Particularmente cuando tienen serias dificultades y piensan que van a se le va a culpabilizar o le van a retirar al niño o niña.
  • Se necesita una red terapéutica alrededor del niño o la niña, donde estén implicadas todas las personas significativas en su vida.
  • Aumentar la competencia clínica para trabajar con familias adoptivas.

Conferencia completa

Hablemos de adopción con Beatriz Janin

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La existencia de prejuicios en relación con los niños y las niñas adoptados es el punto de partida del seminario que Beatriz Jani, profesora de Psicología clínica con niños y adolescentes en diferentes universidades y centros de salud, impartió a más de 200  profesionales de Atención Primaria, unidades de Salud Mental Infanto –Juvenil, del ámbito Educativo y de Servicios Sociales que intervienen con menores y familias de adopción y acogimiento, el pasado 11 de febrero en la Escuela Andaluza de Salud Pública. Resumimos a continuación algunos de los aspectos más relevantes de la conferencia titulada ‘La adopción y sus avatares. familias, niños y adolescentes’ .

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Para pensar en la adopción hay que analizar qué es lo que le viene pasando a ese niño o niña, qué le está ocurriendo, pero también el contexto, a la familia adoptante.

Muchas veces en el proceso mismo de la adopción, mientras se espera al hijo o hija, se producen angustias e interrogantes en los padres y madres. La representación del hijo/a durante la espera va a marcar ese vínculo. Cuando el hijo o hija llega a su nuevo hogar hay una especie de sombra que cae sobre él o ella. Para el acoplamiento ambos la familia adoptiva y el niño/a adoptante tienen que revisar sus duelos. Con el hijo/a adoptivo hay que hacer todo un trabajo de reconocimiento mutuo y ver con quién se identifica él/ella, pero también con quién “me identifico”, en relación a él/ella.

Algunos de los temores  y fantasías que suelen aparecer en la familias adoptivas serían:

  • Temores a perderlo, a que elija a otros. Temores a que repita la historia de sus padres biológicos, temores a que se sienta siempre un extraño.
  • Fantasía de que tenemos que salvar al niño/a,  de apropiación, de sacrificio.

Cortes que dejan marcas

El niño o niña adoptado va estructurando una historia, en cada etapa algo se va reestructurando y va tomando otro sentido. Aunque ese niño o niña no haya sufrido maltrato ha tenido cortes en su vida que afecta a “la representación del sí”,  se supone habiendo sido rechazado o abandonado. Esto es un golpe narcisista que deberá salvar a partir de nuevos vínculos. Solo a través del lenguaje y los afectos se construye el vínculo. La madre y/o padre adoptivo debe reconocerle su historia previa pero a la vez tendrá que ir incorporando la historia de su nueva familia.

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El nacimiento y sus primero años no fueron una continuidad. Hubo cortes existenciales que no  necesariamente van a traer un problema de por vida, pero sí es importante tenerlos en cuenta para que puedan elaborar esas cuestiones disruptivas. En este sentido, las familias adoptivas tienen un trabajo extra van a tener que armar un encuentro con un niño/a que ha sufrido desencuentros con otros.  No es lo biológico lo que marca, sino que lo ha ido viviendo el niño a lo largo de su vida, con la familia biológica, en instituciones, con familia adoptante, y en todas estas situaciones se va a identificar.

Para finalizar, Beatriz Janin insistió en que la adopción no es una patología, no se puede confundir sufrimiento psíquico con patología.adopcion

 

 

Coloquio en Jaén: ‘Qué hacer cuando las situaciones se complican: estrategias y recursos para gestionarlas’

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Talller-Coloquio  ‘Qué hacer cuando las situaciones se complican: estrategias y recursos para gestionarlas’

Miércoles, 20 de febrero, en  Jaén 

Esta actividad formativa está dirigida a FAMILIAS ACOGEDORAS Y COLABORADORAS, con la finalidad de facilitarles herramientas en una tarea, a veces compleja, que requiere de estrategias educativas para mejorar la comunicación, resolver problemas y satisfacer las necesidades de sus hijos e hijas.

Hablaremos sobre Pautas y Herramientas que les ayuden en el control y prevención de Problemas Emocionales y de Comportamientos en Preadolescentes y Adolescentes.
La inscripción es GRATUITA, pero por LIMITACIÓN DE AFORO necesitamos que CONFIRMES tu asistencia y  la de tu hijo o hija al taller  a través de nuestro correo: escueladefamilias.easp@juntadeandalucia.es

Docente: Margarita Muñiz, Orientadora Educativa y Logopeda y Mª Ángeles Prieto, directora de la Escuela de Familias Adoptivas, Acogedoras y Colaboradoras.
Fecha: Miércoles, 20 de febrero
Horario: de 17:00 a 20:00 horas
Lugar: C/ Carmelo Torres, 15-1, Jaén
Dirigido a familias acogedoras y colaboradoras
Con la colaboración de la asociación de familias de acogida ‘Familia Acoge ,  Apraf y el Colegio de abogados de Jaén.

 

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