46437244_2713066238918882_5365234628896489472_nSí, las caricias, las respuestas al llanto del bebé, los cuidados responsables, predecibles, repetitivos, las interacciones bebé- cuidador (las nanas, las sonrisas, las miradas, los gorgeos respondidos con arrullos y besos…) son el contexto necesario para que las neuronas del bebé se desarrollen, busquen a otras, se conecten entre sí, formen redes y su cerebro crezca con todas las funcionalidades operantes. Esta mañana en las I jornadas nacionales de ‘Abandono, Adopción y Riesgo’, en Zaragoza, organizadas por la Asociación de Familias Adoptivas de Aragón y el Instituto Aragonés de Servicios Sociales, Niels Peter Rygaard, experto internacional en adopción y adversidad temprana, nos adentraba en la esperanza de la epigenética.

La idea central es que la genética no es determinante y que existen mecanismos de desarrollo neuronal después del nacimiento y durante muchos años. Por ello los cuidados son de vital importancia. Las células nerviosas tienen un botón de ON/OFF explicaba Rygaard. Cuando las células se encienden, el cerebro crece. Para que el botón esté en ON se necesita recibir cuidados emocionales y físicos satisfactorios en una relación segura, constante y mantenida. Cuando esto ocurre, las células neuronales se encienden como un árbol de navidad.

En situaciones de abandono, negligencias y maltrato muchas de las luces del árbol no se encienden y pasado un tiempo pierden la capacidad de hacerlo. Pero, aún reconociendo la importancia de los primeros años de vida para el desarrollo cerebral y sus funciones, el mensaje de esperanza para muchas familias con hijos e hijas dañados en su infancia es que el destino no se cierra a los 2 años!!!

Nuestros escolares y adolescentes aún están en construcción. Las interacciones con nuestros hijos e hijas, después de su primera infancia, esa comunicación empática, segura, incondicional, previsible, emocional y amorosa sigue emocionando a sus neuronas, las hace estirarse, buscarse, encontrarse con otras, disfrutar el encuentro, hacer redes y seguir construyendo (reconstruyendo) ese órgano vital de cuya estructura y funciones dependerá su bienestar y el de los demás.

Voy en el AVE, de vuelta a Granada. Deseando abrazar a mis hijos y ser capaz de encender algunas luces más. Este año, en navidad, pondré 3 filas más de luces en nuestro árbol , para Jose, Adrián y Alex, porque aún tenemos tiempo para brillar más.

María Ángeles Prieto Rodríguez
Directora de la Escuela de Familias, Adoptivas, Acogedoras y Colaboradoras