La adopción no es un trastorno a pesar de cómo se habla de las personas adoptadas. No es una patología ni presupone categorías diagnósticas. La población adoptiva es dispar, no es homogénea y no responde a un patrón definido. Sus itinerarios son diferentes aunque tengan experiencias y vivencias comunes. Sus vivencias previas al abandono, los recursos con los que vivieron antes de ser adoptados, los sistemas de protección que les recogieron del abandono, sus capacidades personales, las secuelas del abandono, del maltrato o de la institucionalización pueden ser muy diferentes pero todas las personas adoptadas tienen en común haber sido abandonadas. Este abandono previamente surge de condiciones de vida muy adversas donde la negligencia, los malos tratos, los abusos y otras penalidades son vivencias cotidianas que conforman el desarrollo y las estructuras de personalidad.

La comunidad científica concuerda en que la adopción es la mejor medida protectora cuando un niño ha vivido un abandono pero esta capacidad de reparación o de resiliencia que tiene la adopción va a depender de la interacción de varios factores (Cyrulnik, 2002) :

El carácter, la fisiología, la resistencia del sistema nervioso, el soporte biológico, de su fortaleza física ante el estrés… del individuo dañado
Los soportes sociales que la comunidad, la familia, el entorno de iguales pone al servicio de las personas dañadas y heridas… terapias reparadoras, sistemas de ayuda y acompañamiento, herramientas e instrumentos, técnicos y profesionales competentes… respuestas sensibles por parte del entorno familiar, escolar y de iguales para satisfacer las necesidades específicas del itinerario adoptivo, reparar las carencias y construir una identidad integrada y un sentido de la pertenencia adecuado
El significado que la experiencia de abandono, sea traumática o no, tenga para la persona adoptada y le posibilite un abordaje sano de su abandono y le reconcilie con la vida, con el mundo, con los demás seres humanos y consigo mismo

Nuestra experiencia desde el Servicio Arlobi-Adoptia de Atención psicosocial de Agintzari nos demuestra que en todos estos aspectos la situación de las personas adoptadas es realmente difícil y complicada. Muchas personas adoptadas proceden de situaciones donde el maltrato en sus diferentes versiones (negligencia, desatención, malnutrición, violencia, alcoholismo fetal…), la institucionalización prolongada por unos sistemas de protección infantil con escasos recursos y capacitación y en edades tempranas, generan desde daños físicos a secuelas físicas duraderas que suelen tener buena evolución durante los primeros años de adopción. En lo relacionado con la salud física hay buenos procesos de reparación y nuestra sanidad hace milagros(resumen en el propio documento).

Autoría: Javier Jesús Múgica Flores y Alberto Rodríguez González
Edita: Adoptia  Agintzari
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