Pese a que niños, niñas y adolescentes tienen menos probabilidades de enfermar gravemente y morir a causa del nuevo coronavirus, sus actividades habituales implican una gran movilidad que involucra también a sus familias. Para evitar esa movilidad, una de las medidas adoptadas durante esta pandemia ha sido el cierre de los centros educativos y un confinamiento en términos muy restrictivos que podría afectar de manera más drástica a la infancia que a los adultos.

Autoría: Olga Leralta, Jaime Jimenez-Pernett, Ainhoa Rodríguez, Silvia Toro y David Gómez.
Edita: Escuela Andaluza de Salud Pública
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