La principal función de los padres de acogida consiste en facilitar el proceso de afrontamiento promoviendo la resiliencia de los niños para lo cual es fundamental poseer una buena capacidad para establecer vínculos afectivos. Otras variables como la experiencia en la crianza de hijos propios, el tipo de estructura familiar o las horas de dedicación pueden ser también decisivas en el favorecimiento del desarrollo de vínculos afectivos. El objetivo de este trabajo consiste en analizar las características de las familias que tienen una buena capacidad para establecer vínculos. Los participantes han sido las 95 familias educadoras que durante 2011 y hasta el momento tienen a su cargo los 116 menores de edades comprendidas entre los 0 y los 18 años acogidos en Valencia. Los resultados indican que solo el 25% de las familias puntúa alto en esta variable, su actuación es valorada muy positivamente por los técnicos que realizan el seguimiento (75%), tienen un elevado nivel educativo (más del 50% son universitarios) y su perfil educativo es mayoritariamente asertivo. Aparecen diferencias estadísticamente significativas entre hombres y mujeres acogedores. Se concluye la importancia de desarrollar en los educadores esta habilidad clave para facilitar la resiliencia de los menores acogidos(resumen en el documento).
Autoría: Mª Dolores Gil Llario, Rosa Molero Mañes, Rafael Ballester Arnal, Paula Sabater
Edita: Revista INFAD, 2012
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