El sistema educativo español sigue perseverando en uno de los errores que más perjuicios ha acarreado a niños y niñas –sus verdaderos protagonistas–: la persistente separación entre la escuela y la familia, su falta de entendimiento, de respeto y reconocimiento mutuo. La diversidad familiar se presenta como la respuesta más sencilla y más fácilmente aplicable para no solo reflejar los distintos modos de familia que existen en las calles, sino abordar cuestiones de igualdad de género, de orientación sexual, de diversidad racial, económica, social… Su esencia es conseguir trasmitir a los niños y las niñas, y conseguir que asimilen que la diversidad (sea esta cual sea) es un elemento enriquecedor (resumen en el propio documento).
Autoría: Juan Andrés Teno
Edita: Revista ‘In-fan-cia’
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