Kazán, Nizhny Nóvgorod, Vietnam, Nanchang, Kanton o San Petersburgo son algunos de los nombres que designan el origen topográfico de Eugenio, Daniel, Vega, Alejandro, Павел, Andrea, Nico, Javier, Carlos, Elena, Cristina y María. Los niños y niñas que, junto a sus familias, nos han hablado de la adopción para escribir estas páginas. Les llamamos niños adoptados. Han sido expuestos por quienes les dieron la vida y en la vida les dejaron. Son infinitamente queridos por unos nuevos padres que los sostienen, y los lazos que los unen para siempre superan la biología, la sangre y la herencia. Son chinos, rumanos, rusos o vietnamitas. Son rubios de ojos grises, negros de pelo ensortijado, amarillos de ojos rasgados. Son niños. A veces, sus corazones –como las raíces de las plantas– se retuercen y profundizan para buscar sus orígenes (resumen en el propio documento).
Autoría: Eulalia Torrubia Balagué
Edita: La Revue du REDIF
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