Durante el coloquio de familias colaboradoras, Gema Carrasco y Jesús Ortega narran la vida cotidiana con dos adolescentes que forman parte de sus respectivas familias.

Nos cautivan con sus respuestas, plasman sus sentimientos y emociones en pequeñas y grandes aportaciones y, sin duda, nos llevan a reflexionar y valorar una forma de ayudar y de establecer vínculos afectivos con los niños, niñas y adolescentes que viven en centros residenciales.

Qué les llevó a tomar la decisión de ser familia colaboradora

Son los valores relacionados con el altruismo, el compromiso social con estos niños, niñas y adolescentes sin referentes familiares, en los que se basan para manifestar lo que piensan y siente, con relación a las motivaciones para compartir sus vidas, fines de semanas y vacaciones con ellos.

Momentos especiales

Ser familia colaboradora es vivenciado por Gema y Jesús con sentimientos de alegría, de satisfacción, de responsabilidad y de lucha. A lo largo de la conversación mantenida, éstas familias nos expresan así sus vivencias:

Jesús O.: ‘Hemos tenido algunos conflictos hasta que le pusimos nombre a nuestra relación…’

Gema C.: ‘Yo me quedé preocupada, pensando que él se aburría conmigo, que yo ya no iba a tener mucho que ofrecerle…

Qué les han aportado

Tanto Gema como Jesús subrayan la gran cantidad de aspectos positivos y el enriquecimiento personal en su relación con estos chicos, a pesar de los momentos difíciles:

Jesús O.: ‘A mí me aporta pararme y mirar muchas cosas mías a través de mi relación con él..’ ‘Me aporta mucha paz el ver que estoy haciendo algo por alguien y a la vez también estoy ganando en paciencia y en comprender cosas que eran incompresible para mí antes’.

Gema C.: ‘Tomar conciencia a nivel personal de que el principal valor de mi vida es la confianza, eso lo he descubierto gracias a él… Lo importante que es para la estabilidad emocional de una persona el contar con alguien que confíe en ti,  falles las veces que falles’.

Qué cambios han visto en ellos

Establecer relaciones con personas que no tienen nada que ver con el centro de acogida les permite a estos niños, niñas y adolescentes conocer otros modelos familiares y favorece su desarrollo personal y emocional. La familia colaboradora les ofrece una atención personalizada, les hace sentirse queridos y valorados, lo que les ayuda muchísimo a crecer en autoestima.

Jesús O.: ‘Se ha integrado completamente en mi familia… Ha ganado en tener unos referentes que están hay siempre y cuenta con nosotros, somos una familia’.

Gema C.: ‘Lo que más ha ganado con respecto a su capacidad de resiliencia es ser consciente de como puede aprovechar su experiencia para hacer algo distinto en su futuro.  El creerse de verdad que su futuro está en sus manos y que no está condenados a vivir el patrón que ha vivido de pequeño. Eso es lo máximo que él está ganando…ir a por su futuro, ir a por su sueño’.

Cómo veis el futuro de la relación

Jesús O.: ‘No se sabe lo que puede pasar, yo estoy aprendiendo que cuando llegue el momento para lo que tenga que pasar… pero mientras lo que quiero y lo que estoy generando con él es un clima de calidez, que él tenga sus momentos su espacio, el tiempo mío dedicado no sé que pasará yo tengo proyectos para el futuro, pero cuando él sea mayor de edad que elija lo que quiera.

Gema C.: ‘Es mayor de edad y tiene su vida independiente, pero la relación que tenemos ahora va a durar hasta que yo me muera…y yo voy a seguir siendo su hermana mayor y él mi hermano pequeño y vamos a seguir contando el uno con el otro..él es más adulto , más madura y la relación se está haciendo más igualitaria’.

Los vínculos con la familia biológica

La mayoría de los niños, niñas y adolescentes que viven en centros de acogida tiene relación con su familia biológica, la familia colaboradora es un complemento, en ningún momento se plantea como una sustitución de la familia de origen.

Gema y Jesús señalan cómo las familias colaboradoras pueden contribuir a facilitar las relaciones entre los niños, niñas y adolescentes y su familia natural.

Jesús O.: ‘Tiene entrevistas pactadas con su madre y sus abuelo paterno en el centro de acogida, pero yo no tengo ninguna relación con ellos.

Gema C.: ‘Cuando ha tenido alguna dificultad con su madre, yo le digo con cariño ¡ ya sabemos!, como quitándole importancia… estando en paz con su propio origen’.

Y por último cabe recordar el papel que debe jugar una familia colaboradora, en palabras de Gema C.: ‘Es muy importante que tengamos claro que ese niño o niña tiene su familia, que hay que ser respetuoso con su origen para que puedan aceptar su propia realidad. Y cuando más la acepten, “más en paz” se sientan con su origen, más sanos van a desarrollarse y crecer’.