Algunas ideas sobre la autoestima

La autoestima es la conciencia de una persona de sí misma, valorando los aspectos positivos y reconociendo otros mejorables. La autoestima contiene la sensación gratificante de querernos y aceptarnos como somos por nosotros/as mismos/as y hacia nuestras relaciones. Es el resultado de la relación entre el carácter del niño/a y el ambiente en el que se desarrolla.

La autoestima es un elemento básico en la formación personal desde la infancia. Del grado de autoestima dependerá el desarrollo en el aprendizaje, en las buenas relaciones, en las actividades, y en la construcción de la felicidad. Cuando un niño o niña adquiere una buena autoestima se siente competente, seguro/a, y valioso/a. Será responsable, se comunicará con fluidez, y se relacionará de una forma adecuada. Es una pieza fundamental en la construcción de los pilares de la infancia y adolescencia. Se construye diariamente a través de las relaciones personales de aceptación y confianza.

Con esta unidad queremos que conozcas un poco mejor a tu hijo/a y os detengáis a hablar sobre habilidades y obvies. Que os ayuden tener una primera visión sobre quién es vuestro hijo/a y en qué plano se mueve en diferentes ámbitos: las capacidades y la imagen física, las relaciones familiares y con las amistades.

Conceptos básicos

  •  El autoconcepto / lo que pienso es el conjunto de informaciones, creencias y actitudes sobre sí mismo/a en nuestra vida.
  • La autoestima / lo que siento es la valoración emocional que hacemos de nosotros/as mismos, es decir sobre cómo nos hace sentir la idea (autoconcepto) que tenemos de nosotros/as mismos/as, teniendo también relación con la forma de comportarse.
  • La identidad es un proceso “en construcción” que tiende a la estabilidad y al mismo tiempo se da a lo largo de toda la vida, es decir, puede ser revisado, actualizado y moldeado en función de los diversos contextos de relación-interacción.

 “Nuestro autoconcepto y autoestima se derivan del conocimiento y aprecio de nuestros rasgos personales, nuestra identidad y nuestras experiencias”.

La autoestima sana es la “actitud positiva hacia uno/a mismo/a: pensar, sentir y actuar de la forma más sana, feliz y autosatisfactoria posible, teniendo en cuenta el momento presente y también el medio y largo plazo, así como nuestra dimensión individual y social” (Elia Roca 2005). Contribuye al bienestar y el buen funcionamiento psicológico y tiene que ver con lo que pensamos, sentimos de nosotros/as mismos/as y cómo actuamos al respecto.

Una buena autoestima ayuda a:

Tener pensamientos positivos y adecuados sobre si mismo/a

  • No estar demasiado triste o desanimado/a
  • Pensar que es importante
  • Descubrir que tiene bastantes más cualidades de las que él se creías
  • Pensar que no todo le sale mal, sino que hay muchas cosas que salen bien
  • Saber que hay mucha gente que le quiere
  • Mejorar sus relaciones con los demás
  • Aprender a decirse cosas agradables a si mismo, y a las demás personas
  •  Animarle a estudiar mejor
  • Conocer y mejorar su imagen personal
  • Mejorar algunos comportamientos que no son muy adecuados
  • Tolerar las frustraciones
  • Sentirse orgulloso/a por las cosas que consigue
  • Sentirse mejor con sus amigos/as
  • Conocer bien sus emociones
  • Valorar lo que él opina, y valorar lo que opinan los demás
  • Sentirse como una parte Superimportante de su familia
  • Proponerse metas y objetivos
  • Ser más responsable
  • Mantenerse libre de distintas formas de dependencia

 

Una autoestima baja suele relacionarse con estados emocionales que pueden generar malestar o sufrimiento (sentirse excluido/a, tener, miedo al fracaso, etc.). Actualmente se conoce también, que autovalorarse de forma excesivamente positiva, es decir tener una autoimagen distorsionada, puede ser también contraproducente.

 

Conductas indicadoras de alta AE Conductas indicadoras de baja AE
Tener ganas de intentar algo nuevo, de aprender, de probar nuevas actividades Rehuir el intentar actividades intelectuales, deportivas o sociales por miedo al fracaso
Ser responsable de sus propios actos Engañar. Mentir. Echar la culpa a otros
Hacerse responsable de otras personas. Tener conductas pro-sociales Conductas regresivas (hacerse el pequeño). Comportamiento no sociales
Confiar en sí mismos y en su propia capacidad para influir sobre eventos No confiar en sí mismo. Creer que no se tiene capacidad de control sobre los eventos
Manifestar una actitud cooperadora Agresividad, timidez excesiva o violencia
Autocrítica. Aprender de los errores Negación frecuente. Frustrarse

 

Implicaciones de una autoestima sana:

  • Me conozco con mis capacidades y déficits, reduciendo al máximo esas características de las que no soy consciente
  • Me acepto incondicionalmente y procuro mejorar
  • Me respeto y considero de forma positiva
  • Soy más que mis comportamientos y rasgos. Cambio y puedo aprender a dirigir dicho cambio y me oriento a desarrollar mis potencialidades
  • Me relaciono eficaz y satisfactoriamente
  • Busco activamente mi felicidad y bienestar y soy capaz de demorar gratificaciones
  • Cuido mis necesidades físicas y psicológicas

 

Acercándonos a la autoestima de mi hijo/a. Actitudes facilitadoras de las familias:

  •  Observar con atención y compartir impresiones en pareja: ¿es correcto lo que vemos?
  • No centrarse en situaciones aisladas
  • Trabajar con ellos/as la creencia interna de que son importantes, no importan las diferencias (“soy único/o y especial”)
  • Es común que cuando intentamos dar consuelo a nuestros hijos o hijas, lo hagamos mediante expresiones como: ¡no tengas miedo! ¡no te pongas así! que en realidad lo que hacen es negar el miedo. Aprender a superar miedos fortalece.
  • Ayudar a aceptar que el miedo es inherente a la vida
  • Distinguir la situación que provoca miedo de otras parecidas hasta que desaparezca
  • Representar un modelo de referencia positivo con relación al reconocimiento de aspectos y acciones positivas
  • Aceptar sus capacidades y proporcionar momentos en lo que puedan tomar la iniciativa en función de su desarrollo
  • Evitar actitudes sobreprotectoras o autoritarias
  • Facilitar que otras personas compartan nuevas experiencias con nuestros hijo o hija
  • Expresar sentimientos positivos de forma verbal y no verbal
  • Cuidar el lenguaje y fomentar un lenguaje emocional (hablar sobre cómo nos van las cosas, cómo nos sentimos con relación situaciones concretas).