Centenares de jóvenes menores de edad nacidos en el Magreb llegan cada año a España en busca de un futuro mejor. La realidad de estos jóvenes desde que toman la decisión de emigrar hacia un país que pueda dar respuesta a sus esperanzas se torna en muchos casos un descenso hacia la exclusión, por el camino del padecimiento personal en todas sus áreas (social, psicológica, física, espiritual y cultural).