En el cerebro, la habilidad de retener información y de trabajar con ella, de concentrarse, de filtrar distracciones y de “cambiar el chip” es como un aeropuerto con un sistema de control de tráfico aéreo altamente efectivo, capaz de gestionar las llegadas y salidas de docenas de aviones en múltiples pistas. Los científicos se refieren a estas capacidades como función ejecutiva y de utorregulación, un conjunto de habilidades que depende de tres tipos de funcionamiento cerebral: la memoria de trabajo, la flexibilidad mental y el autocontrol.