Las familias adoptivas y de acogida pueden encontrar dificultades a la hora de comprender y brindar apoyo a sus nuevos hijos. Los últimos avances en la ciencia del desarrollo revelan cómo las adversidades significativas durante la niñez alteran tanto la interpretación del genoma como las conexiones del cerebro en desarrollo. Así se infiere que los traumas durante la primera infancia quedan arraigados a nivel biológico e influyen en el aprendizaje, la conducta y la salud por décadas futuras.