Las relaciones de apego y la crianza en la infancia condicionan el desarrollo emocional y la aparición o no de trastornos mentales. Algunas experiencias adversas en la infancia se consideran factores de riesgo de salud en general y de salud mental en particular. Se sabe que dichas adversidades tienen un reflejo en el sistema fisiológico y provocan cambios epigenéticos en el ADN.
