A la hora de valorar las necesidades de las familias adoptivas, es necesario tener en cuenta que la adopción, en sí misma, no aporta ningún problema, no supone una patología, ni es un trastorno. El problema generalmente radica en el abandono previo y en las experiencias de desprotección que el niño o niña haya sufrido. En el desempeño de las funciones de crianza, los padres y madres adoptivos tienen que resolver muchos problemas que son comunes a la generalidad de las familias. Pero la familia adoptiva ha de resolver también algunas tareas que son una consecuencia de su particular forma de constitución y para la que probablemente no cuenten con referentes en su medio inmediato. Se enfrentan a un proceso de construcción de los vínculos afectivos más complejo, debido a que los hijos llegan generalmente a la familia a una edad posterior al periodo crítico para el establecimiento de las relaciones de apego y con una historia de vinculación previa que en la mayoría de los casos ha sido disfuncional (ausencia de figuras estables, experiencias tempranas de pérdida afectiva, antecedentes de negligencia o maltrato, largos periodos de institucionalización, etc.). En el caso de la adopción internacional aparecen, además, otros condicionantes especiales como el cambio de entorno cultural y, en muchos casos, la diferencia racial y de idioma.
La familia adoptiva es susceptible de beneficiarse de los servicios que pueden ayudarle desde su entorno social, al igual que cualquier otra familia. Sin embargo, en ocasiones será necesario ofrecer apoyo profesional especializado para dar respuesta a las necesidades particulares de las familias adoptivas, con el fin de ofrecerles un asesoramiento específico y orientado a las exigencias particulares que la adopción impone.

Autoría: Itxaso Pérez de Ziriza Arraiza
Edita: Escuela Vasco-Navara de Terapia

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