La integración de un niño o niña adoptado o acogido en su nueva familia es algo que solamente puede ocurrir de forma progresiva. Muchos de los niños y niñas que adoptamos o acogemos tienen, como consecuencia de su vida anterior, dificultades madurativas y a veces estructurales. Los doctores en Psicología, Nienstedt y Westermann han investigado este proceso de integración y han descrito las siguientes tres fases: fase de adaptación, fase de transferencia de los conflictos y fase de regresión. Aunque el citado desarrollo en tres fases es seguramente el ideal, no se produce de modo lineal, sino circular, cíclicamente y con avances en espiral.
