Uso de la tecnología en la infancia y adolescencia. Recomendaciones de la Sociedad Española de Psicología Clínica Infanto-Juvenil
El uso de la tecnología digital —como redes sociales, Internet, teléfonos inteligentes, ordenadores, videojuegos y juegos en línea— ha aumentado de forma notable en la última década, generando preocupación sobre su impacto en la salud y el desarrollo de niños, niñas y adolescentes. Aunque estas tecnologías pueden aportar beneficios educativos, comunicativos y de ocio, su uso excesivo, desregulado o cuando sustituye actividades esenciales puede relacionarse con problemas de sueño, dificultades de atención, afectación de la salud mental y conflictos en la convivencia familiar.
La evidencia científica reciente indica que no es únicamente el tiempo de pantalla el principal factor de riesgo, sino cómo se utiliza, con qué finalidad y en qué contexto (Sanders et al., 2024; Sala et al., 2024). Por ello, la prevención requiere una detección temprana de situaciones de vulnerabilidad y estrategias coordinadas que impliquen al menor, la familia, la escuela y el entorno social y digital.
Entre los factores de riesgo individuales se encuentran las dificultades de regulación emocional, la búsqueda de validación social, la tendencia a la comparación social, el uso de las pantallas para evitar emociones difíciles, la presencia de ansiedad, depresión o baja autoestima, y el uso nocturno de dispositivos, que se asocia a peor calidad del sueño.
También influyen otros factores de vulnerabilidad. Durante la adolescencia (especialmente entre los 11 y los 15 años) aumenta la susceptibilidad al uso problemático debido a cambios evolutivos en la identidad, la búsqueda de recompensa y el desarrollo del control inhibitorio. Asimismo, los patrones de uso pueden diferir según el sexo —mayor riesgo asociado a videojuegos online en chicos y a redes sociales y comparación social en chicas—, aunque el factor determinante es la función emocional del uso. Finalmente, los menores con trastornos del neurodesarrollo o problemas de salud mental, como TDAH, TEA, ansiedad o depresión, pueden presentar mayor vulnerabilidad y requieren mayor acompañamiento adulto y apoyo en la regulación del uso de las pantallas.
La Sociedad Española de Psicología Clínica Infanto-Juvenil recomienda orientar el uso de la tecnología en menores para proteger su desarrollo y bienestar. Se propone retrasar el acceso a redes sociales hasta los 16 años y restringir el uso de móviles en los centros educativos. El uso educativo de pantallas debería iniciarse a partir de los 6 años y limitarse en primaria a un máximo de una hora diaria, siempre como complemento a la lectoescritura.
Las familias deben supervisar los contenidos, establecer hábitos saludables de uso, evitar pantallas antes de dormir y fomentar actividad física y relaciones sociales presenciales. También es importante que los adultos actúen como modelos de uso responsable.
Asimismo, se plantean medidas regulatorias, en línea con la Unión Europea, para limitar el acceso de menores a redes sociales y garantizar mayor transparencia en los algoritmos.
Autoría: Sociedad Española de Psicología Clínica Infanto-Juvenil
Edita: Sociedad Española de Psicología Clínica Infanto-Juvenil
Año de edición: 2026

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