El papel protector de las destrezas de funciones ejecutivas en entornos de alto riesgo

Los estudios sugieren de manera coherente que la exposición a traumas o estrés crónico a temprana edad puede afectar el desarrollo de destrezas de funciones ejecutivas.  Parece que estas destrezas proporcionan la base para la disposición escolar a través de la cognición y el comportamiento. Los niños  con mejores destrezas de funciones ejecutivas asimilan más fácilmente la enseñanza. De hecho, en una muestra de alto riesgo, los niños con mejores destrezas de funciones ejecutivas al comienzo del jardín infantil mostraron mayores logros en lectoescritura y aritmética que los niños con destrezas iniciales más deficientes. Teniendo en cuenta que hay evidencias de la persistencia de brechas en logros y que éstas pueden incluso ampliarse a lo largo de los años escolares, es fundamental que los niños en alto riesgo empiecen la escuela con la base más sólida posible para tener éxito.

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Qué es el síndrome disejecutivo y cómo afecta a los niños víctimas de maltrato

Luis González Mezquita
Psicólogo 

Funciones ejecutivas y procesos cognitivos

Las funciones ejecutivas son la esencia de nuestra conducta, son la base de los procesos cognitivos y constituyen el elemento con mayor valor diferencial entre el ser humano y el resto de las especies (Portellano, 2005). El sistema ejecutivo mantiene una estrecha relación con las actividades intencionales, novedosas y no rutinarias, las cuales requieren la inhibición de respuestas habituales, la planificación, la toma de decisiones, así como el uso de la flexibilidad cognitiva y la atención sostenida.

Estas funciones son indispensables para programar acciones orientadas al logro de objetivos de manera eficiente y para resolver problemas complejos. Gracias a su carácter supramodal, las funciones ejecutivas supervisan el funcionamiento del resto de las áreas de la corteza cerebral y organizan la conducta humana. En este sentido, el funcionamiento ejecutivo puede definirse como el conjunto de capacidades que permiten transformar los pensamientos en decisiones, planes y acciones, favoreciendo una mejor adaptación al entorno. Toda conducta dirigida a un objetivo implica la puesta en marcha de diversas estrategias que constituyen la base de las funciones ejecutivas.

La neurociencia contemporánea ha adoptado el término funciones ejecutivas para referirse al conjunto de actividades desarrolladas por el área prefrontal, de modo que los conceptos de área prefrontal y funcionamiento ejecutivo suelen utilizarse de manera intercambiable. Las lesiones en esta región pueden afectar, de forma sutil o severa, la capacidad para programar la conducta, especialmente en sus niveles más complejos, simbólicos y abstractos, dando lugar al denominado síndrome disejecutivo.

Las funciones ejecutivas no solo regulan los procesos cognitivos, sino que también desempeñan un papel fundamental en la regulación emocional.

Las funciones ejecutivas no solo regulan los procesos cognitivos, sino que también desempeñan un papel fundamental en la regulación emocional. Aspectos como la autoconciencia, el comportamiento ético ajustado a normas sociales, la empatía y la capacidad de interacción social adecuada dependen en gran medida del funcionamiento ejecutivo. En particular, las áreas ventrales u orbitofrontales de los lóbulos frontales actúan como un punto de integración entre las estructuras límbicas y el córtex prefrontal anterior, lo que explica su implicación en el control de los impulsos y la regulación emocional. Aunque el origen de las emociones se sitúa en sistemas neuroendocrinos vinculados a las áreas límbico-diencefálicas, su expresión o inhibición está modulada por el lóbulo frontal.

Desde el nacimiento, la actividad metabólica del sistema nervioso central aumenta progresivamente para favorecer el desarrollo de los procesos sensoriales, motores y cognitivos. Durante los primeros meses de vida, el metabolismo es más activo en las estructuras subcorticales y en las áreas sensitivas y motoras de la corteza cerebral, mientras que la activación de las áreas asociativas es menor. Esta secuencia responde a una lógica adaptativa, ya que inicialmente el niño debe adquirir las habilidades sensoriomotoras básicas, indispensables para que, de manera gradual, puedan desarrollarse y consolidarse procesos cognitivos más complejos.

Capacidad de tomar decisiones y planificar conductas dirigidas a metas.
Selección adecuada de objetivos.
Programación de las secuencias y de las actividades necesarias para alcanzar dichos objetivos.
Selección de las estrategias necesarias para iniciar un determinado plan de acción y capacidad para mantener dicho plan durante su ejecución.
Inhibición de la distracción, evitando la interferencia de los estímulos irrelevantes.
Monitorización de la puesta en marcha del plan de acción para comprobar su ajuste al objetivo y a las estrategias inicialmente propuestas.
Flexibilidad para corregir errores y modificar o incorporar conductas nuevas en función de las contingencias que vayan surgiendo mientras se desarrolla el plan de acción dirigido al logro de un determinado objetivo.
Capacidad para mantener un pensamiento alternativo que permita el cambio de estrategias de modo flexible si la situación lo requiere, para asegurarse el logro de la meta propuesta.
Capacidad prospectiva, valorando qué consecuencias tendría nuestra actuación sobre el resultado final de nuestra conducta.
Capacidad para regular la intensidad, el costo energético y el tiempo empleado en el transcurso de la actuación (“timing”).
Capacidad para valorar el grado de éxito o de fracaso en el cumplimiento de metas.
Tabla 1. Portellano, J.A. (2009). Estrategias incluidas en las FE para programar la conducta. Manual ENFEN. TEA Ediciones.

Maltrato infantil y funciones ejecutivas

El daño producido en estas áreas explicaría el origen de la sintomatología observada en niños, niñas y adolescentes víctimas de maltrato infantil y, en mayor o menor medida, en los que no habiendo maltrato no han sido satisfechos los cuidados necesarios para generar un apego seguro.

La actividad del lóbulo frontal está en proporción directa con los procesos de mielinización y sinaptogénesis. Para que se implementen los procesos cognitivos, y las funciones ejecutivas de manera específica, es imprescindible que se produzca un crecimiento axónico, así como un aumento en la densidad de las conexiones nerviosas. De este modo determinadas características de las funciones ejecutivas como la capacidad de planificación, la flexibilidad mental, el autocontrol o el sentido ético, solo empiezan a manifestarse en fases más avanzadas de la infancia, a la par que avanza el desarrollo madurativo del cerebro.

Áreas lesionadasSintomatología
Dorsolateral


Incapacidad para generar nuevas hipótesis.
Dificultad para resolver problemas complejos.
Pérdida de flexibilidad mental y tendencia a la perseveración.
Disminución de la fluidez verbal.
Pérdida de estrategias para realizar nuevos aprendizajes.
Dificultad para el inicio de la programación motora.
Dificultad para realizar actividades motoras alternantes.
Alteración del recuerdo temporal de acontecimientos.
Indicadores pseudodepresivos
Cingular


Reducción de la actividad espontánea.
Apatía y pérdida de iniciativa.
Alexitimia (incapacidad para identificar emociones propias).
Inexpresividad / hipomanía.
Hipolalia, restricción del lenguaje y laconismo en las actividades verbales, con frecuencia respuestas monosilíbicas.
Indicadores pseudodepresivos.
Orbitaria


Indicadores pseudopsicóticos.
Cambios de personalidad.
Desinhibición.
Irritabilidad.
Agresividad.
Ecopraxia (imitación involuntaria de gestos).
Incapacidad para adaptarse a las normas sociales.
Conducta emocional inadaptada a la situación.
Euforia.
Hipomanía.
Síndrome anético (moralmente insensible).
Moria: jocosidad, bromas continuas y sin motivo aparente.
Tabla 2. Portellano, J.A. (2009). Principales manifestaciones del síndrome disejecutivo. Manual ENFEN. TEA Ediciones.

Sintomatología del síndrome disejecutivo

La lesión en la zona prefrontal produce un conjunto de síntomas que recibe la denominación de Síndrome Disejecutivo (SD). En términos generales, la lesión de las áreas prefrontales provoca enlentecimiento del procesamiento cerebral y de la respuesta motora, dificulta la ejecución de los procesos cognitivos y altera el comportamiento y las respuestas emocionales en mayor o menor medida.

Las principales manifestaciones del síndrome disejecutivo se pueden sintetizar del siguiente modo:

  • Dificultad para el control de pensamiento y pérdida de la capacidad para planificar, secuenciar y resolver problemas complejos. Se sustituye las operaciones intelectuales pertinentes por respuestas impulsivas y no premeditadas.
  • Déficit atencional y distraibilidad acusada frente a los estímulos externos irrelevantes, lo que produce una excesiva dependencia ambiental.
  • Pérdida de flexibilidad cognitiva, tendencia a la perseveración y rigidez del comportamiento.
  • Alteración en la memoria operativa, con dificultad para la realización de tareas que requieren la ejecución dual de dos o más actividades simultáneamente.
  • Alteraciones de personalidad, el humor y el control emocional, con incremento de la impulsividad y desinhibición del comportamiento.
Indicadores del proceso cognitivoIndicadores del comportamiento afectivo-social
Dificultad para regular el funcionamiento ejecutivo.
Incapacidad para beneficiarse de la experiencia.
Incapacidad para integrar nuevas informaciones con experiencias anteriores.
Deterioro de la atención. Dificultad para la planificación de tareas.
Pérdida de flexibilidad y rigidez mental.
Falta de actividad mental productiva.
Errores de estimación, con tendencia a la sobrevaloración de sus capacidades personales.
Fatigabilidad excesiva.
Desinhibición verbal.
Desorganización visoespacial.
Deterioro en la capacidad de autorregulación.
Pérdida de fluidez verbal.
Trastornos del razonamiento.
Alteraciones verbales.
Dificultad para la ejecución de tareas duales.













Irritabilidad.
Agresividad.
Impulsividad.
Baja tolerancia a la frustración.
Conducta extravagante y fanfarrona.
Cambios bruscos y frecuentes de humor.
Rabietas excesiva.
Conducta sexual inapropiada.
Conductas autolesivas.
Labilidad emocional.
Risa inapropiada.
Carácter pueril y caprichoso.
Falta de responsabilidad.
Falta de capacidad para establecer relaciones interpersonales.
Ausencia de empatía.
Despreocupación por los sentimientos ajenos.
Desarrollo precario de la conducta moral.
Tristeza.
Dificultad para manejar y expresar emociones.
Reacciones catastrofistas.
Fugas.
Despreocupación por el futuro.
Dificultad para aprender conductas socialmente adaptadas.
Desadaptación escolar.
Ausentismo escolar.
Cambios conductuales.
Inefectividad del castigo.
Descuido personal
Tabla 3. Portellano, J.A. (2009). Principales manifestaciones del síndrome disejecutivo en la infancia. Manual ENFEN. TEA Ediciones

Referencia:

Portellano, J.A. ; Martínez, R. ; Zumárraga, L. (2009). Manual ENFEN: Evaluación Neuropsicológica de las Funciones Ejecutivas en Niños. Madrid: TEA Ediciones.

Las funciones ejecutivas en niños y niñas víctimas de malos tratos

CHARO BLANCO

Las funciones ejecutivas constituyen un conjunto de habilidades cognitivas fundamentales que permiten organizar el pensamiento, planificar y ejecutar acciones orientadas a objetivos, anticipar situaciones y establecer metas. Asimismo, facilitan el seguimiento de rutinas mediante la elaboración de planes y programas que guían el inicio, desarrollo y finalización de actividades, especialmente en el ámbito académico. Estas funciones también incluyen el desarrollo del pensamiento abstracto, la realización de operaciones mentales complejas y la capacidad de autorregular la conducta, organizando las tareas en el tiempo y en el espacio. Su adecuado funcionamiento está estrechamente relacionado con el desarrollo óptimo de los lóbulos prefrontales.

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Tesis| Adversidad y adaptación en niños y niñas en acogimiento familiar: funciones ejecutivas, comprensión de las emociones y representaciones de apego

El presente trabajo se plantea avanzar en uno de los retos actuales en la investigación en acogimiento familiar, la variabilidad en la adaptación y el desarrollo de los niños y niñas en acogimiento familiar.
Autoría: P. T. Carrera García
Dirección: J.M. Jiménez Morago y M. Román Rodríguez
Facultad de Psicología, Universidad de Sevilla, 2020
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Perfil cognitivo y conductual de los menores en acogimiento residencial: el papel de funciones ejecutivas

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