En esta ocasión, José Ignacio Díaz Carvajal, médico psicoterapeuta, reflexiona sobre la necesidad de tomar conciencia de lo que sentimos en la relación con nuestros hijos e hijas e intentar regular nuestras emociones.
acogimiento adaptandonos
Integrar a la familia biológica en el acogimiento familiar
Establecer una relación normalizada entre la familia acogedora y la biológica es beneficioso para los niños y niñas acogidos, como señala Mª Pepa Alcántara, madre de acogida, «ellos ven que todos es normal y que integramos dentro de su vida a todas las personas que la componen». José Vicente Fernández, padre de acogida permanente, hace hincapié en la necesidad de reafirmar a la familia biológica y acompañar a los niños y niñas en este proceso». Por último, Estrella Cara subraya el papel de la familia biológica en todos los casos.
Cómo facilitar la comunicación con nuestros hijos e hijas
Taller con familias acogedoras de las asociaciones ‘En Familia Por Derecho’ y Cruz Roja de Almería. Marga Muñiz, terapeuta familiar, orientadora y logopeda, aborda las secuelas en niños y niñas que sufrieron algún tipo de adversidad en la infancia temprana y plantea una serie de estrategias y herramientas que ayuden a superar sus dificultades.
El papel de la familia extensa en el acogimiento familiar
José Vicente Fernández, padre de acogida permanente: «Los niños y niñas que han pasado mucho tiempo en un centro llegan a tu casa con una vida inventada. De alguna manera la mayoría de estos niños vienen con una vida muy fabulada.
Técnica para trabajar el apego con hijos e hijas
Por Charo Blanco 1
En un estado de enfado el niño o la niña no tiene ningún sentimiento de cercanía con el padre o la madre. Además, es un fenómeno que se refuerza por sí solo en las familias. Cuando el niño reacciona de forma airada hacia su padre o madre, a veces la respuesta es de rechazo y castigo. En ese caso, la parte disociada del niño percibe la postura crítica de rechazo de los padres, pero la desaprobación de estos significa muy poco para ese estado disociado ya que esa parte del yo, para empezar, siente muy poco apego.
