Los rápidos avances de las ciencias proporcionan ahora pruebas convincentes de que los fundamentos de la salud a lo largo de la vida se construyen en una fase temprana, y cada vez hay más pruebas de la importancia del periodo prenatal y de los primeros años después del nacimiento. Todas las situaciones adversas que pueda haber vivido la madre biológica (estrés, consumo de alcohol, drogas, malos tratos…) durante la gestación afecta al desarrollo neurológico del bebé.

Los niños y las niñas que han sido abusados o descuidados tienen necesidades adicionales, relacionadas con sus antecedentes, con su historia previa y con su desarrollo tras la llegada a la familia adoptiva. El conocimiento de estos problemas puede ayudarnos a las familias a comprenderlos mejor y a prepararnos para ayudar a nuestro hijo o hija adoptivo a superar traumas y pérdidas del pasado.

Montse Lapastora en su nuevo libro titulado Psicología del bebé adoptado recoge las claves para comprender cómo las consecuencias del abandono y la adversidad se ven reflejadas en el desarrollo del bebé.

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Qué podemos saber de esos primeros meses de vida de un bebé que puede determinar o influenciar su desarrollo evolutivo posterior, concretamente en el caso de bebés que han sido institucionalizados ¿Cuánto se puede saber de la psicología de un bebé adoptado?

En el cerebro de un bebé adoptado queda registrado esa primera separación temprana de la madre biológica

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En el cerebro de un bebé adoptado queda registrado esa primera separación temprana de la madre biológica y normalmente se puede traducir en una sensación de rechazo, que le va a acompañar la mayor parte de su vida.

En el caso de los bebés que han sido institucionalizados, además, existen otras circunstancias que afectan a su desarrollo. Una de las más importante es la falta de figura de apego constante y disponible. y esta falta de apoyo va a constituir en el futuro dificultades en las relaciones sociales. En un bebé que ha sufrido estas circunstancias podemos observar que hay consecuencias tanto en su desarrollo físico, como emocional y cognitivo.

Podrías explicarnos en qué consiste esa herida primaria de la que hablas en tu libro

Nancy Newton denomina a esta primera separación de la madre la herida primaria. ’Cuando se produce la separación postnatal de la madre, la experiencia de abandono y pérdida, queda troquelada de forma indeleble en el psiquismo inconsciente de estos niños y niñas’, por muy pequeños que sean.

Las implicaciones de esta herida se manifiestan en las dificultades que pueden manifestar en situaciones de pérdidas que les recuerda esta primera separación de la madre. Esto hace que vivan con una sensación permanente de abandono y cualquier separación o pérdida les provoque malestar.

Cuáles son los efectos neuropsicológicos que produce la institucionalización, la falta de estímulos y de vínculos estables durante la primera infancia

La adversidad en la primera infancia produce alteraciones tanto desde el punto de vista cognitivo, como emocional y conductual

El abandono, la institucionalización y los diferentes traumas que los niños y niñas pueden vivir en su primera infancia pueden dar lugar a alteraciones tanto desde el punto de vista cognitivo, como emocional y conductual.
A nivel cognitivo les cuesta mucho aprender, tienen dificultades con el pensamiento abstracto y no entienden las normas.

A veces el sentido de pertenencia no lo tienen desarrollado, no sienten parte de la familia. Suelen tener dificultades de vinculación, les cuesta hacer amigos y no han aprendido a expresar de manera coherente sus emociones.

Además, pueden ser niños y niñas muy agresivos, y esta agresividad la pueden volcar hacia los padres, hacia otros niños o hacia ellos mismos.

En el libro introduces la diferencia entre memorias implícitas y explícitas. ¿Podrías explicarnos cómo tienen afectada esta memoria implícita los bebés que han sufrido abandono?

Muchas de las reacciones que no entendemos se deben a la activación de esta memoria implícita

Imaginaros un bebé institucionalizado en un orfanato en el que una cuidadora, con bata verde, cada vez que entra lo tapa y le da un grito. Este bebé ha asociado en su memoria implícita la bata verde con el ruido y el miedo, es posible que si vuelve a ver una bata verde le dé un ataque de ansiedad, aunque no sepa explicar la causa. En la memoria implícita hay sensaciones corporales, redes neuronales que se han quedado impregnadas de emociones que luego se van a repetir.

Muchas de las experiencias que han vivido los bebés adoptados están en sus memorias implícitas. Esto es algo que tenemos que tener muy presente cuando los niños y niñas tienen reacciones que no entendemos, porque desde ahí podemos explicar cómo su cuerpo se activa ante situaciones que ellos no pueden controlar.

Podrías señalar algunas de las manifestaciones conductuales, afectivas y cognitivas que más adelante llevarán a estos bebés adoptados o acogidos que han sufrido adversidad temprana a la consulta psicoterapéutica.

La falta de estimulación y de una figura de apego va a generar dificultades tanto en las funciones como en la organización y en la estructura cerebral

La falta de apego y estimulación en los primeros meses de vida va a repercutir en muchos niveles del desarrollo del cerebro del bebé. A nivel funcional la inestabilidad de las figuras que ejercen los cuidados primarios en niños y niñas institucionalizados va a manifestarse en alteracione en el apego (ansioso, evitativo o desorganizado), no buscan seguridad en las personas adultas, no confían en ellas, y tienen muchas dificultades en las relaciones. Son niños y niñas con desregulación emocional, no han tenido una figura afectiva que los coja en brazos y los calme. Necesitan ayuda para aprender a reconocer sus emociones y a regular el afecto.

Otra de las alteraciones que vamos a observar en estos niños y niñas es la disociación, han aprendido a desconectar de su cuerpo para superar una experiencia traumática.

Muestran falta de control del comportamiento, no han aprendido a manejar la frustración y les cuesta mucho resistir las conductas impulsivas. A nivel cognitivo podemos ver dificultades en el aprendizaje y en la memoria. Además, las funciones ejecutivas no se desarrollan de una manera adecuada y les cuesta mucho pensar sobre cuestiones abstractas.

Tienen afectado el autoconcepto y son niños y niñas con muy baja autoestima. Piensan que algo malo deben de haber hecho para que los abandonaran y no los quisieran.

La institucionalización de estos niños y niñas se muestra también en cambios estructurales, sus cerebros son mucho más pequeños y con muchas menos conexiones neuronales.

¿Algunas recomendaciones que pueden ayudar a las madres y padres adoptivos a recibir al bebé desde el primer momento y los recursos a utilizar para acompañar su crecimiento y adaptación?

Transmitirle tranquilidad, estar solo con el bebé, colecho, pocos estímulos, abrazarlo, calmarlo, rutinas…

Un bebé que se incorpora a una familia adoptiva trae una historia previa de sufrimiento y hay que entender que las conductas que llamen la atención pueden tener relación con este pasado.

Para que se sienta más seguro es importante que cuando llegue a casa no esté toda la familia esperando. Este bebé lo que necesita en esos momentos es mucha tranquilidad, aprender qué significa un papá y una mamá, por eso os recomendaría que al principio estuvierais solos. A la hora de dormir al bebé, es mejor que duerma con vosotros, piel con piel, para que sienta la cercanía, la respiración de los padres.

Cuando se le cambie de habitación, que está no esté llena de colorines y de juguetes que en lugar de estimularle le van a generar estrés. Lo mejor es una habitación ventilada, luminosa, pero con pocos estímulos.

Si el bebé se muestra irritable, duerme mal y no se calma es importante que recordéis que esto puede estar relacionado con circunstancias de su pasado. Si os sentís culpables y pensáis que no lo estáis haciendo bien, todas estas sensaciones se las vais a transmitir. Debéis ser conscientes de que el bebé puede estar expresando todo el dolor y el sufrimiento que ha vivido anteriormente y , ante todo, tenéis que estar tranquilos, abrazarlo y calmarlo.

Algunos niños y niñas tienen conductas autoagresivas, como golpearse contra la cuna, darse de cabezazos o tirarse del pelo. De igual modo, en estos casos hay que transmitirle tranquilidad, cogerlo en brazos, hablarle. Podéis utilizar una serie de frases, a modo de monólogos, que se repitan siempre. Sé que lo estás pasando mal, yo estoy aquí contigo, yo no te voy a abandonar. Aunque el bebé aún no pueda comprender estas estas palabras, sí entiende lo que se le está transmitiendo.

Mantener las rutinas les ayuda a estructurar su cerebro, los hábitos les ayuda a estructurar el tiempo y el espacio, algo muy importante para su desarrollo.

En relación a las rabietas, tener en cuenta que no os están manipulando. Un bebé no tiene esa capacidad cognitiva para poder manipular. Si llora y tiene esas rabietas es que está sufriendo y debéis calmarlo de la mejor manera que podáis.

Los padres y las madres deben ser conscientes de sus heridas para poder sanarlas y, desde ahí, ayudar a crecer a sus hijos e hijas. En tu libro hablas del imaginario psicológico de la familia adoptiva, del recorrido emocional de los padres y madres antes de adoptar. ¿Qué trabajo previo deberían hacer las personas que van a adoptar, como deberían prepararse ante la llegada de un hijo o hija de otro?

Hacer un trabajo personal, elaborar el duelo por la infertilidad

Los padres y madres adoptivos han pasado por una historia de dolor y sufrimiento cuando han querido tener un hijo biológico y no han podido. Es necesario que hayan podido elaborar este duelo antes de adoptar para evitar que ese hijo o hija adoptivo sea el depositario de sus frustraciones. De este modo estarán preparados para adoptar a ese hijo real, diferente al deseado.

Por otro lado, deben tener claro cómo ha sido la relación con sus padres, elaborar su propia historia familiar y sus propios duelos. El padre o madre adoptivo debe hacer un trabajo personal cuando sienta que hay cosas que les está activando demasiado que tienen que ver con ellos mismos y no con sus hijos o hijas.

En tu libro haces un repaso pormenorizado de los factores que facilitan o dificultan la vinculación de los padres y madres con su bebé adoptado y las variables propias del bebé que pueden interferir en esa vinculación. Podrías señalar aquellos aspectos clave

Aceptar los propios sentimientos y frustraciones

Entre los factores que dificultan el vínculo y que tienen que ver con los padres y las madres, el primero es que tengan un apego seguro. Si tienen un apego seguro las conductas de los niños las van a asumir con más naturalidad y tendrán más estrategias, desde lo afectivo, para poder aceptar a ese niño, y a su vez hacer que tengan un apego seguro, que vinculen con ellos.

Otras de las cosas que favorecen esa vinculación es hacer colecho (una práctica en la que bebés duermen con uno o los dos progenitores), no convertir la alimentación en una guerra y aceptar los propios sentimientos y frustraciones antes situaciones conflictivas.

Desde el punto de vista del niño o niña la separación de la madre y el paso por una institución dificultan la vinculación con su nueva familia. Además, el tiempo de institucionalización y, por su supuesto, la negligencia y otros tipos de maltrato psíquico o físico son dificultades añadidas a la hora de establecer un apego seguro.

Qué recursos y habilidades personales deberían desarrollar estos padre y madres adoptivos

Empatía, apego seguro y equilibrio emocional son fundamentales para el desarro de una buena vinculación

Los padres y madres adoptivos necesitan tener algunas características de personalidad para conseguir que el bebé se sienta integrado. En primer lugar, deberían tener un apego seguro, ser personas seguras de sí mismas, para transmitir esta seguridad a su hijo o hija. Desarrollar una apertura mental que les ayude a valorar las situaciones diferentes en las que se van a encontrar. Tienen que ser asertivos para que cuando se encuentren en un conflicto con su hijo o hija lo puedan afrontar con firmeza y con afecto.

Es importante que el padre y la madre tengan una buena autoestima, para que les puedan tramitir a su hijo o hija un buen concepto de sí mismo, y ser personas emocionalmente equilibradas. Los patrones de crianza deben adaptarlos al niño o niña y para ello es necesario una cierta flexibilidad de carácter.

Deben ser reflexivos, tomar las decisiones desde un proceso de reflexión y no desde la impulsividad, tener tolerancia para manejar la frustración y buena capacidad de resolver el duelo para ir renunciando a ese hijo o hija imaginario que deseaban tener. Por último, la empatía es algo fundamental cuando estamos delante de un niño o niña que está sufrimiento.

Fina Marín
25/01/2022

Montse Lapastora es psicóloga clínica desde hace más de 30 años, especializada en adopción y acogimiento familiar. Es la fundadora y directora de Psicoveritas, Centro de Psicología y Adopción.