Mirando hacia el futuro

Desde el punto de vista del trabajo de historia de vida, lo más importante es abordar lo que sienta y experimente el niño o la niña en relación con el destino previsto en su plan de intervención y también durante el proceso de acoplamiento a la nueva medida.

Y todo ello con la ayuda de diferentes actividades y de manera que quede registrado mediante notas, escritos, imágenes o cualquier otro procedimiento en su libro de vida.

Hablar sobre el plan de intervención

Preparar el retorno con la familia biológica

Preparar la transición a un acogimiento familiar

Preparar la transición a un acogimiento residencial

Preparar la transición a la adopción

Desde el presente al pasado

Uno de los objetivos fundamentales del trabajo de historia de vida es acompañar al niño o la niña en un viaje hacia el pasado que dé continuidad a su relato personal y le ayude a entender por qué está en acogimiento. Para emprender este viaje, primero hay que empezar por conocer, ordenar y secuenciar la información disponible sobre su historia para después compartirla con el niño o la niña utilizando para ello recursos habituales como el libro de vida o algunas

técnicas como el flujograma, el ecomapa o el cofre del tesoro. Pero el trabajo de historia de vida también es un espacio de encuentro en el que los niños y las niñas acogidos podrán expresar sus sentimientos y afrontar positivamente las pérdidas, intentar dar sentido a los cambios de su vida y mejorar su adaptación a las nuevas rutinas y normas de centros o familias.

Conocer, ordenar y dar sentido al pasado

Sentimientos de pérdida

Reacciones ante el acogimiento

Forjando las relaciones

Además de recoger y ordenar la información relativa al niño o la niña y guardar registro documental y gráfico de los primeros momentos de su llegada al acogimiento, para que el trabajo de historia de vida pueda realizarse de manera efectiva es necesario programar unas sesiones de trabajo individual y directo con el niño o la niña donde se podrán en práctica las técnicas y recursos
de esta guía.

Es fundamental también que en estas sesiones vaya generándose poco a poco una corriente de confianza entre el niño o la niña y la persona acogedora a través de un contacto cálido, estable y predecible.

El momento más apropiado para iniciar estos contactos individuales y directos depende de cada caso y de cada situación concreta. Aunque lo más recomendable es empezar cuanto antes, no hay una regla que se pueda aplicar a todos los niños y las niñas y las familias.

Antes de empezar es imprescindible evaluar la situación inicial del niño o la niña y valorar si se encuentra receptivo y en condiciones de participar en estos encuentros o si debería esperarse un poco más.

Para iniciar las sesiones del trabajo de historia de vida hay que contar con la motivación y la participación activa del niño o la niña. Para ello, es importante informarle sobre lo que se va a hacer, animarle a participar y expresarle la importancia de este momento del proceso de acogimiento. Una manera de hacerlo es, por ejemplo, tomando decisiones con el niño o niña, pidiéndole su opinión acerca del momento de comienzo de los encuentros y dándole la debida relevancia a su criterio.

Crear una dinámica de encuentros

Para que el trabajo de historia de vida sea efectivo tiene que convertirse en una experiencia estable y predecible en la vida de los niños y niñas. Antes de iniciar estos encuentros es conveniente realizar una adecuada planificación previa. Para ello, tendremos en cuenta los objetivos que queremos conseguir con cada niño o la niña, los obstáculos que podemos encontrar y las necesidades y las características del niño o la niña.

A continuación, presentamos una propuesta orientativa teniendo en cuenta que cada familia podrá adaptarlas a sus circunstancias. Entre los principales elementos que debemos considerar en la planificación de las sesiones están su frecuencia, su duración y la elección del lugar donde se va a trabajar, la disponibilidad de niños, niñas y adultos y la preparación de material que vamos a usar.

Frecuencia

Es recomendable que entre sesión y sesión no haya un espacio temporal demasiado amplio. Este es un parámetro que puede variar en función de las circunstancias de cada caso y de la edad del niño o de la niña:

  • De los 3 a los 6-7 años, los encuentros deberán ser más frecuentes (2 ó incluso 3 sesiones a la semana), para evitar el olvido y dar continuidad al trabajo con la sesión anterior.
  • De 7-8 años las sesiones podrán espaciarse más en el tiempo (1 a la semana o incluso 1 cada 10 días), pues a estas edades han adquirido mayores capacidades intelectuales y de memoria que nos permiten distanciar los encuentros.

De todas formas, puede ser que algunos niños o niñas necesiten durante un tiempo una frecuencia más intensa y continua debido a su alta motivación o a su nivel de implicación emocional o, por el contrario, que necesiten un descanso o un respiro en un momento determinado antes de seguir con el trabajo.

Por lo tanto, lo más importante es ser flexibles y adaptarnos a las necesidades y circunstancias de cada niño o niña a lo largo del trabajo de historia de vida.

Duración

Lo ideal es establecer un tiempo específico para cada sesión en torno a una hora de duración, aunque también en esto conviene ser flexible y adaptarse a las necesidades de cada caso y cada momento a lo largo del trabajo de historia de vida. En algunos casos, aunque se haya cumplido la hora prevista, puede no ser conveniente finalizar la sesión de manera precipitada
cuando se están tratando aspectos relevantes para el niño o niña. En todo caso, la duración de las sesiones va a depender de una serie de factores como la edad del niño o niña, su motivación y su concentración durante las sesiones y el tiempo disponible tanto por parte del niño o niña como por parte de la persona acogedora

En función de la edad, la duración de las sesiones puede variar:

  • De los 3 a los 6-7 años, los encuentros podrán tener una duración menor para mantener su concentración y evitar el cansancio y la distracción.
  • De 7 a 8 años, debido al desarrollo de la atención y la memoria, así como el aumento capacidades para el procesamiento de la información, las sesiones podrán prolongarse durante más tiempo.

Explicando al niño o a la niña en qué consiste lo que vamos a hacer y animándolo a contribuir activamente, lo normal es que participe motivado y de buen grado en estas sesiones. Su interés y su motivación por la actividad pueden variar a lo largo de la sesión
y a lo largo de trabajo de historia de vida. Por ello, conviene no cansar a los niños y las niñas y tratar de mantener su interés y su motivación alternando actividades y contenidos. Lo que en ningún caso se podrá hacer es forzarlos, ya que obligarlos puede provocar el rechazo del niño o la niña a estos encuentros.

Debemos tener presente que cada niño o niña es diferente como lo son también sus circunstancias. Podemos encontrarnos con niños y niñas que necesiten sesiones más largas en determinados momentos o que necesiten sesiones más cortas para irse acostumbrando poco a poco a esta dinámica de trabajo.

La clave es la flexibilidad y la capacidad para adaptarnos a las necesidades y circunstancias de cada niño o niña a lo largo del trabajo de historia de vida.

Lugar

En la casa de la familia acogedora debería realizarse en un lugar donde el niño o la niña se sienta cómodo: su habitación, una salita,…

Lo importante es que sea un espacio amplio, con buena luminosidad y temperatura, con un mobiliario adecuado como mesas y sillas donde poder realizar las actividades y en donde, eventualmente, se pueda jugar o trabajar en el suelo. Debe tratarse de un lugar tranquilo donde no existan interferencias que alteren el desarrollo del trabajo de historia de vida.

En el caso de los niños y las niñas más mayores también cabe la posibilidad de hacer el trabajo de historia de vida fuera de este espacio siempre que desee conocer personalmente o volver a estar en determinados lugares que tienen un especial significado en su historia. En estos
casos, se pueden programar vistas y recorridos por estos lugares y recoger impresiones y hacer fotos que luego podrán ser incorporadas al libro de vida.

Materiales

El material más comúnmente utilizado en las sesiones es el que habitualmente se conoce como material escolar: lápices, rotuladores, papel y cartulina, pegamento y tijeras, etc. Para hacer algunas actividades puede ser necesario tener preparadas fotos, así como otros documentos u objetos. En la planificación de las sesiones conviene incluir el material que vamos a usar en cada una de ellas a fin de tenerlo preparado cuando vayamos a trabajar con los niños y las niñas.

El principal recurso para abordar el trabajo de historia de vida es el libro de vida. Por lo tanto, en la primera sesión, además de presentarnos y aprovechar para conocernos mejor, podremos empezar por personalizar el libro de vida y plasmar en él los datos de identificación y de nacimiento del niño o de la niña, tanto en el caso de que nos decidamos por crear nuestro propio libro de vida como si usamos Viaje a mi historia, el libro de vida que se facilita con el pack de acogida.

Disponibilidad de tiempo

  • Los niños y niñas son los principales protagonistas de este trabajo de historia de vida y las personas acogedoras deben ajustar el horario de las sesiones a la disponibilidad de tiempo de los niños y las niñas. A partir de los 3 años, todos asisten al colegio, por lo que por las mañanas no será posible desarrollar este tipo de intervención. Además, hay que respetar el horario de realización de las tareas escolares y de juego.
  • Las familias acogedoras, en cambio, tienen más flexibilidad a la hora de llevar a cabo las sesiones. Por ejemplo, los fines de semana ofrecen una buena oportunidad para que se produzcan estos momentos de encuentro sin prisas, ya que ambos pueden estar más tranquilos y relajados. Sin embargo, hay que estar atentos puesto que la mayor flexibilidad puede hacer que la frecuencia de encuentros se torne inconsistente e impredecible debido a la dificultad de encajar la actividad en los ritmos internos y sociales de la familia.

Recibimiento en una familia de acogida

La llegada del niño o la niña a la familia acogedora marca el comienzo de un proceso de adaptación mutua cuya secuencia no siempre es progresiva y ascendente y que puede requerir su tiempo en función de las circunstancias y características de cada caso.
Es muy importante guardar constancia escrita y fotográfica tanto de la llegada del niño o niña a la familia como del encuentro con otros niños, de su adaptación inicial, etc.

Hacer algunas fotografías para que niños y niñas puedan recordar esos momentos, aunque hay que procurar hacer fotos en las que salgan favorecidos y en actitudes positivas. Esta constancia material de la llegada del niño o niña es fundamental ya que nos permitirá hablar sobre sus experiencias a la llegada y abordar sus sentimientos en relación con la separación de su familia biológica.

Facilitar la transición al acogimiento

Para mejorar la transición desde su familia a la familia acogedora y suavizar el impacto emocional que supone la separación de su familia biológica en estos primeros

momentos, es recomendable, siempre que sea posible, dar continuidad a la experiencia del niño o la niña atendiendo a los siguientes factores.

  • Si es posible, implicar a los progenitores del niño o niña en el proceso de acogimiento. Éstos podrán colaborar en el momento de la despedida y el acoplamiento y durante todo el acogimiento en visitas, programas de formación, supervisión de la atención, etc.
  • Intentar que las relaciones entre la familia biológica y la familia de acogida sea de complementariedad y colaboración.
  • Los equipos de profesionales que trabajan con las familias preparen la separación y la transición del niño o la niña a la familia, favoreciendo los contactos previos con el centro, proporcionándole la información y los materiales antes de la acogida y en función de su edad.
  • Tratar de evitar, siempre que sea posible y beneficioso para el niño o niña, que el paso al acogimiento signifique la ruptura de los vínculos entre la familia biológica y el niño o la niña.
  • Es recomendable que los niños y niñas puedan llevar consigo algunos juguetes y objetos preferidos de su casa, así como fotos de sus personas queridas, al centro o a la familia de urgencia. La razón principal es dar continuidad a la experiencia del niño o la niña para que se sienta lo más cómodo/a y seguro/a posible. Si en el momento de su salida no ha podido llevarse estos objetos y recuerdos, podemos ponernos en contacto con la familia y pedírselos para que pueda tenerlos lo antes posible.
  • Cuidar la coordinación entre los equipos de profesionales implicados en los Servicios Sociales Comunitarios, el Servicio de Protección de Menores, las familias acogedoras, los centros y las entidades colaboradoras en acogimiento familiar.

Entrega del material

Todos los niños y niñas que ingresan en un centro o pasan a un acogimiento familiar recibirán, con independencia de su edad, un material para el trabajo de historia de vida. Este material será del niño o niña y le acompañará a partir de ese momento a donde vaya.

El material se compone de un cuaderno de bienvenida, un modelo de libro de vida para cumplimentar durante el acogimiento, un obsequio de bienvenida y una caja (donde todo lo anterior va metido) suficientemente grande para que quepan además otros objetos y materiales que el niño o la niña quiera meter durante el acogimiento.

El recibimiento y la bienvenida

El primer encuentro del niño o la niña con la familia de acogida es aconsejable que se registre por escrito la situación, las expectativas, los sentimientos y las reacciones tanto del niño o niña como de la familia acogedora para posteriormente introducirlo en el libro de historia de vida y, si es posible, que se hagan algunas fotos del encuentro.

También puede ser un momento idóneo para recabar la información necesaria del niño o la niña e intercambiar aquellos obsequios que la familia, de acuerdo con el personal de la entidad colaboradora y protección de menores, crea conveniente. La labor de registro escrito y fotográfico debe continuar a la llegada del niño o niña al hogar de la familia acogedora.

Un aspecto a abordar en los primeros momentos de la llegada del niño o niña a su hogar de acogida desde su familia de nacimiento son los hábitos y rutinas. Es preciso que se le explique cómo es un día normal en

casa, cuál es el colegio al que irá,… Se trata de proporcionar al niño o niña la suficiente información acerca de las características de la nueva familia (composición, entorno, hábitos de vida, actividades de ocio, etc.) y de los sentimientos de ésta hacia él o ella (su interés por conocerle y quererle/a) para reducir lo máximo posible la ansiedad ante la nueva situación. Una manera sencilla de hacerlo es repasando juntos el cuadernillo de bienvenida de la familia e identificando personas, espacios, etc.

Uno o varios días después de que el niño o niña llegue a su nuevo hogar, podemos preparar algún acto de bienvenida: una comida, una merienda, una cena con más niños y niñas, una pequeña fiesta, ir al cine o al campo, etc. Todo lo ocurrido durante el desarrollo de este evento especial será fotografiado y registrado para introducirlo posteriormente en el libro de historia de vida.


Investigación y preparación previa

Disponer de una adecuada información nos permitirá conocer hechos clave en la vida del niño o niña y su familia, lo que nos situará ante él o ella con unas expectativas realistas y nos servirá para interpretar mejor su conducta y su adaptación inicial al acogimiento. Además, reunir toda esta información es importante para evitar que datos sustanciales o partes significativas de la historia personal del niño o la niña puedan perderse antes de iniciar el trabajo.

Se trata de conocer y establecer la secuencia de las distintas circunstancias familiares, de los hechos y motivos de la intervención del Servicio de Protección de Menores, de las experiencias más significativas vividas, de las posibles carencias afectivas, de las experiencias de malos tratos, de las circunstancias relacionadas con la convivencia, la relación y los vínculos con sus padres, hermanos y familiares, de los cambios de domicilio o de ciudad, etc.

Es muy posible que incluso llevando a cabo la mejor investigación y utilizando la mejor documentación persistan lagunas sobre algunos períodos significativos de la vida del niño o niña. También es muy probable que haya que recurrir a la información que puedan aportarnos los padres y madres a través de las entrevistas o las visitas que realizan en centros o en encuentros familiares programados, o la que nos puedan proporcionar las familias que han vivido con el niño o la niña en acogimientos previos. Durante estas visitas
y contactos, podremos intentar conseguir la información que consideremos necesaria, así como fotos, objetos, cartas y recuerdos significativos. Para evitar su deterioro, es conveniente hacer copia de todo este material (fotos, documentos,…) y devolver los originales a la familia.

¿Qué información recoger y qué hacer con ella?

Aunque la mayor parte de los datos más relevantes se pueden obtener consultando la documentación del niño o niña, en esta fase inicial no se trata de hacer una historia clínica o un registro estático, sino de ordenar cronológicamente y dar sentido a toda esta información. Elaborar una lista de hechos, lugares y fechas, un árbol genealógico y un flujograma para hacerse una idea precisa de la historia del niño o niña que facilite el trabajo posterior en las sesiones con el niño o niña. Es decir, establecer la secuencia de los distintos acontecimientos y situaciones más significativas de la vida del niño o la niña. Un acta cronológica de los distintos momentos vitales y recuerdos que garanticen al niño o la niña un registro ordenado de la información de su historia y que sirva al profesional o familia acogedora para hacerse una idea precisa de cuál ha sido la trayectoria y las circunstancias más significativas de la vida del niño o de la niña.

En el caso de bebés y niños o niñas más pequeños, los/as profesionales que directamente tratan con ellos/ellas o la familia acogedora son los depositarios de toda esa información y por tanto las personas encargadas de ir enriqueciéndola con la incorporación de nuevos datos, vivencias, experiencias, recuerdos personales, objetos, etc. Esta tarea se realiza a lo largo del tiempo desde el momento que el niño o la niña llega al acogimiento y hasta que tenga edad y capacidad para incorporarse activamente a las sesiones del trabajo de historia de vida. Es decir, estas personas deben ocuparse de ir construyendo los recuerdos y de ir recogiéndolos
en su libro de vida hasta que más adelante él o ella pueda hacerlo por si mismo de manera activa.

Aspectos relevantes que debemos conocer de la historia de niños y niñas
Datos relativos a la historia anterior al acogimiento
  • Motivos del desamparo, número de acogimientos previos, situación familiar, intervenciones previas con los padres, grado de colaboración de los padres con el SPM, etc.,
  • Acogimiento residencial: tipos de centros por los que ha pasado,tiempo de permanencia, adaptación y, si ha sido más de un centro, motivos de los cambios
  • Acogimientos familiares anteriores: tipo de acogimientos, adaptación,motivos del cese y duración de los mismos
Datos relativos a la historia familiar pasada y actual de los padres
  • Nombre de los progenitores, edad, estado civil, nivel de estudios, profesión, situación laboral, salud y situación social (usuarios de los SSCC, está o estuvo en la cárcel, rehabilitación en toxicomanía u otras adicciones, programa de reintegración familia, etc.)
  • Estructura familiar
  • Duración y forma de convivencia con el niño o niña
  • Relación, comunicación y afecto hacia el niño o la niña
  • Contactos con el niño o niña (tipo, frecuencia, lugar, duración, etc.).
  • Capacidad de establecer normas y exigir su cumplimiento
  • Organización de la vida familiar y estimulación
  • Apoyo social y entorno comunitario
  • Conciencia del problema y colaboración con el Sistema de Protección de Menores
Datos relativos al niño o la niña
  • Nombre, fecha y lugar de nacimiento, certificado de nacimiento,certificado de bautismo
  • Información médica desde el nacimiento: talla y peso, alergias,vacunas, cuidados dentales, historial médico o clínico, analíticas,enfermedad neonatal, bajo peso al nacer, enfermedades crónicas y tratamientos, etc.,
  • Desarrollo psicológico desde el nacimiento: niveles de desarrollo intelectual, lingüístico, afectivo y social, habilidades o logros especiales,temperamento, etc.,
  • Datos escolares: habilidades y destrezas, necesidad de apoyo,adaptaciones curriculares, notas, cuadernos, etc.,
  • Calidad de los vínculos con los progenitores: apego con el padre y la madre
  • Relación y lazos con hermanos o hermanas
  • Presencia de problemas de conducta: activos, hiperactividad,etc.,
  • Presencia de minusvalía o necesidades especiales
  • Comida: alimentos preferidos y rechazados, horarios, etc.
  • Sueño: dificultades, costumbres, horarios, etc.,
  • Gustos, aficiones, preferencias y costumbres: juegos y juguetes preferidos, estilo preferido de ropa, talla, nombre por el que le gusta que le llamen, creencias y prácticas religiosas, etc.

Pricipales fuentes de información:

  • El niño o la niña
  • Los expedientes de protección
  • Los progenitores
  • Otros familiares
  • Vecinos/as
  • Anteriores acogedores/as
  • Educadores/as y técnicos
  • Informes del colegio
  • Informes médicos
  • Registros judiciales, informes policiales, etc.

Preparar el material para el niño o la niña

En esta fase previa, el profesional o el acogedor preparará el “pack de acogida” del programa Viaje a mi Historia que se entregará al niño o la niña a la llegada al acogimiento. Se asegurará de que hay material disponible, del correcto estado de su contenido y de elegir, de acuerdo a la edad y a las circunstancias, el obsequio que se ofrecerá al niño o niña a su llegada al centro o a la familia.

Es importante que exista organización y control a la hora de facilitar estos materiales al niño o niña para evitar errores e imprevistos que hagan que se puedan quedar sin el material, o sin alguno de sus componentes, a su llegada al acogimiento.