Boletín de datos estadísticos de medidas de protección a la infancia y la adolescencia: datos 2024

El Boletín de datos estadísticos de medidas de protección a la infancia y la adolescencia tiene como finalidad ofrecer datos relevantes y rigurosos sobre las medidas de protección adoptadas por los servicios de protección a la infancia de las comunidades y ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Con esta publicación, se pretende contribuir al conocimiento de la situación de niños, niñas y adolescentes  beneficiarios del sistema de protección social a la infancia en nuestro país.

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El trauma relacional temprano: la huella de la adversidad temprana en la mente y la conducta

Un breve relato del impacto de la adversidad durante la infancia. Las imágenes han sido creadas con inteligencia artificial.
Charo Blanco

El niño y la niña crece bajo la mirada de un adulto. Si esa mirada es de aprobación y de refuerzo, el niño crecerá seguro de sí mismo y sintiéndose merecedor del amor que recibe. Por el contrario si esa mirada es inquisidora, de desaprobación o de indiferencia, crecerá sintiéndose poco valioso y no confiará en las personas ni en las relaciones.

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El niño necesita una relación jerárquica con unos adultos previsibles y cuyo mensaje sea siempre de permanencia y de disponibilidad emocional y física hacia él.

La adversidad temprana es un conjunto de vivencias traumáticas en la infancia, proporcionadas por los adultos responsables de cuidar del niño o niña, bien por acción, como la violencia conyugal, o bien por omisión, despojando al niño del cuidado y la atención que necesita.

La consecuencia de la adversidad temprana es el trauma relacional temprano o trauma complejo, en forma de huella que queda tanto en la mente como en la conducta. Esto va a condicionar el mundo interno del niño, la percepción que tiene de sí mismo, la percepción que tiene de lo demás y, sobre todo, la percepción que tiene de la relación con los demás.

Las conductas desreguladas, la falta de autorregulación, las dificultades en el apego y en la creación de vínculos seguros en el niño o niña, son la prueba de que existe una memoria traumática donde los recuerdos, a veces explícitos y otras implícitos, controlan su comportamiento de manera inconsciente. El niño sigue actuando de la misma manera que cuando estaba sometido al peligro, al desamparo.

Este tipo de conductas en modo supervivencia son las que más desconciertan a las familias, porque los menores siguen poniendo en práctica estrategias defensivas: rabietas, retos, agresiones, etc. La explicación a esto es que les cuesta integrar que en el presente ya no las necesitan porque están en un entorno seguro.

El niño no es malo, no se porta mal; siente miedo y se defiende de peligros del pasado, inexistente en el presente. Su mayor miedo es a las relaciones con los adultos, hasta comprobar que estos no volverán a dañarle.

Los mensajes de permanencia son los que necesitan estos niños y niñas cuando están más desregulados, frases del tipo: “tranquilo, estoy aquí, estoy contigo y no me voy a ir; confía en mí, que yo te ayudaré”.

Los niños temen, sobre todo: el rechazo, el abandono y ser dañados de nuevo.

Encolerizar a las personas adultas es su forma de ponerlos a prueba, de comprobar si estarán ahí para ellos o volverán a abandonarles. Los niños temen, sobre todo: el rechazo, el abandono y ser dañados de nuevo.

Las rutinas predecibles le proporcionan al niño una sensación de control y estabilidad. Es conveniente hacer una planificación de rutinas diarias que se le irán explicando de forma reiterada y con antelación. De esta forma, el niño irá integrando sensación de seguridad.

Las familias adoptivas y acogedoras ejercen una parentalidad terapéutica y reparadora, que son la base de la creación de seguridad interna en los niños y, en definitiva, de vínculos sanos y estables.

 

Charo Blanco es psicóloga y terapeuta infantil, especializada en traumaterapia sistémica infantojuvenil.

Fuente de la infografía: Blanco CH., 2026. Trauma relacional temprano o trauma complejo.

De la Mano: Hacia un Modelo de Integración Ampliado en Acogimiento y Adopción

La integración de niñas, niños y adolescentes que han vivido adversidad temprana —a través del acogimiento o la adopción— requiere un apoyo sensible y continuo. Al llegar a nuevas familias, suelen manifestar sus miedos mediante conductas como indiferencia, aislamiento, rechazo o agresividad, mientras que los adultos pueden partir de expectativas idealizadas y una comunidad poco consciente del impacto de la negligencia o el maltrato infantil.

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Las interacciones entre los niños y niñas en acogimiento familiar y sus cuidadores principales

En la presente tesis doctoral, el foco de estudio es el análisis de las interacciones entre los niños y niñas en acogimiento familiar y sus cuidadores principales. Además, también se exploran las relaciones entre estas interacciones cuidador-niño y algunas características de los niños y niñas y de sus familias de acogida, ofreciendo una evaluación integrada de la dinámica familiar en esta medida de protección.

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La adaptación escolar en niños y niñas de acogida o adopción: acompañar desde el vínculo y la comprensión

Con el inicio del próximo curso escolar, muchas niñas y niños en acogida o adopción se enfrentan nuevamente al reto de adaptarse a un entorno que, aunque rutinario para otros, puede ser desafiante y confuso para ellos.

La escuela representa para ellos un escenario complejo, donde se activan viejas heridas, miedos invisibles y muchas veces, conductas difíciles de comprender.

Necesitan vínculos seguros para poder aprender

El impacto de la adversidad temprana en la vivencia escolar

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