
Con el inicio del próximo curso escolar, muchas niñas y niños en acogida o adopción se enfrentan nuevamente al reto de adaptarse a un entorno que, aunque rutinario para otros, puede ser desafiante y confuso para ellos.
La escuela representa para ellos un escenario complejo, donde se activan viejas heridas, miedos invisibles y muchas veces, conductas difíciles de comprender.
Necesitan vínculos seguros para poder aprender
El impacto de la adversidad temprana en la vivencia escolar
Estos niños y niñas suelen llegar con una historia de adversidad temprana: experiencias de negligencia, abuso, rupturas vinculares o abandono. Estos eventos no solo han dejado huella en sus emociones y en su desarrollo, sino también en la forma en que interpretan el mundo, las normas, los límites y las relaciones.
